Xmen
Los X-Men no son humanos. Así lo ha dictado una resolución firme de un tribunal federal de los EE.UU. (Are the X-Men Human? A Federal Court Says No, o bien Federal Court Rules that the X-Men are Not Human) .Queda por tanto determinado que los mutantes de Marvel no pueden ser consideraros humanos sino que son una "nueva especie".

Es cierto que la razón de este dictamen resulta de lo más pintoresca o pedestre, cuando se sabe que se trata del Tribunal Estadounidense de Comercio Internacional y que lo único que está en juego es el coste del arancel que debe pagarse al importar de China las figuritas hechas con esos personajes (y otros de Marvel).

Dado que -al parecer- los "muñecos/as", por ser figuras humanas (imagino que también los soldaditos de plomo) pagan un arancel mayor, se entiende el litigio que ha llevado -tras diez años de apelaciones y demás- a dictaminar que los mutantes de Marvel no pueden ser considerados humanos sino que son una "nueva especie". 

Es un consuelo saber que los X-men, y también Spider-Man, Hulk o los Cuatro Fantásticos no son humanos, sino otra cosa: "meta-humanos", "mutantes", "alienígenas"…

Es un consuelo (enconómico) saber que sus figuritas no son "muñecos/as" y por tanto tienen un coste final inferior al de las figuritas, por ejemplo, de Luke Skywalker. Y no digamos de otros casos más "humanos" o de la "misma especie", como imagino que sucederá enseguida, cuando salgan las "muñecas" de Meryl Streep haciendo de Margareth Thatcher.

Lo que todavía debe ser un tremendo problema, imagino, es dilucidar si la figura de Gregory Peck interpetando al Capitán Ahab en Moby Dick de John Houston siguiendo a Herman Melville, es un muñeco o un juguete. Por supuesto, a efectos comerciales, que -al parecer- son los que merecen atención. 

Así van las cosas en nuestro mundo de cada día, desde el considerable punto de vista industrial, con el merchandising de lo que aparece en las pantallas.

Ante este estado de cosas no está de más decir que resulta cuando menos chocante que haya quienes consideran ridículo o fuera de lugar interesarse y hablar de la influencia que los personajes de las películas tienen en las mentalidades de las personas o en los usos y costumbres sociales.

Es chocante que haya quienes se toman muy en serio las aduanas económicas de importación de los muñequitos y muñequitas y no caen en cuenta de la importancia de lo que pasa en las aduanas que son los sentidos externos, y la imaginación, y la inteligencia y la voluntad de cada persona, al importar en su vida la vida enlatada de los personajes que ofrecen las ficciones destinadas al entretenimiento.

No ya sólo desde un punto de vista previsiblemente moral, sino también político, retórico y desde luego artístico, estético o poético. Dimensiones sin duda de mucho mayor calado personal que los aranceles empresariales de importación industrial de las figuritas de plástico de esos personajes.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *