Cuando se cumple el centenario del nacimiento de Marshall McLuhan (1911) es buen momento para volver a repensar la Comunicación.

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McLuhan, como buen visionario, habló con agudeza acerca de lo que hoy encontramos en la comunicación pública. Por eso podemos hacer nuestro el lema que Douglas Coupland, autor de la más reciente biografía sobre McLuhan, toma de una palabras éste:

 "al encontrarse ante un exceso de informaciones, la gente recurre inmediatamente a modelos prefijados para estructurar la propia experiencia. Es tarea del artista descubrir esos modelos".

Hoy vivimos rodeados, si no inmersos, en un cúmulo de informaciones (noticias periodísticas, mensajes publicitarios y propagandísticos, relatos, juegos y espectáculos destinados al entretenimiento; en papel, altavoces, pantallas y redes, etc.), que -desde luego- terminan por estructurar y también influir decisivamente en nuestras experiencias y nuestras vidas como ciudadanos y como personas.

De ahí que cuando McLuhan menciona esos modelos prefijados como recurso para estructurar la propia experiencia, entiendo que en muy buena parte se refiere -desde luego- a los patrones más habituales en los modos y medios de comunicación social.

Pero también se refiere a la imagen y experiencia disponible acerca de la identidad de las personas que comunicamos entre nosotros acerca de nuestros asuntos.

Es posible que la tarea de repensar la comunicación desde esta perspectiva personal e instrumental tenga también -como sugiere McLuhan– algo de artístico o estético.

Al menos en la medida en que pide entender que los nuevos medios (entonces electrónicos, hoy digitales) traen sin duda consigo, entre otras dimensiones prácticas (es decir: éticas, políticas, poéticas y retóricas), una nueva estética. 

Algo así recuerda James W. Carey cuando dice que McLuhan cayó en cuenta, al estilo de Walter Benjamin y James Joyce, de que las formas culturales que constituyen los medios de comunicación no actúan principalmente en un nivel cognoscitivo o informativo, ni siquiera en un plano de governance social, sino que

afectan a la sociedad: principalmente cambiando las estructuras dominantes del gusto y de la sensibilidad, alterando los deseos de nuevas formas de experiencia.

Es un reto anunciado por quien orientó la atención hacia las luces y sombras de las patentes incomodidades y perplejidades de la comunicación, que sin duda encontramos en el seno de la aldea global en que hoy vivimos.

 

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