Juan Andrés Muñoz escribe desde Atlanta en el blog que ha hecho famoso su seudónimo Allendegui (aquí al lado, también en Gente Digital). De ordinario luce su inconfundible estilo desenfadado, lleno de agudas observaciones sobre paradojas lingüísticas y conceptuales, con tierna ironía.

Pero al hablar de lo hecho por Anders Behring Breivik, el asesino de Oslo y Utoya, y lo que los periodistas han dicho y escrito a su vez sobre ese incomprensible y horroroso evento, Juan Andrés se pregunta si lo que estamos haciendo es periodismo.

No he encontrado una reflexión más clara y certera, escrita a vuelapluna, sobre esta cuestión. La copio a continuación, por si no la han visto los lectores de este blog:

El viernes parecía que iba a ser un día tranquilo, pero no. La noticia de una explosión en el centro de Oslo revolucionó las redacciones de todo el mundo y desató un frenesí en las redes sociales. Y digo frenesí porque no se me ocurre otra palabra para describir el aluvión de tuits que se sucedían en mi columna de Tweetdeck al buscar en Twitter la palabra Oslo. Tuiteos y retuiteos de testigos directos, de periodistas en redacciones a miles de kilómetros del lugar, de expertos y pseudoexpertos,  de usuarios corrientes y molientes, conmocionados por la tragedia…

Paradójicamente, la verdadera información, contrastada y verificada, llegaba a cuentagotas, y no fue hasta pasadas varias horas después de las primeras informaciones cuando se pudo apreciar la magnitud de la matanza.

Si lo que queremos es estar bien informados, ¿no sería más lógico esperar unas horas para leer información consolidada en lugar de perder el tiempo limitado de nuestras vidas leyendo información fragmentada e incluso errónea en muchos casos? ¿Qué fuerza interior nos lleva a pegarnos al ordenador y a seguir una noticia en desarrollo en un lugar, en muchos casos, ajeno a nuestras vidas?

La curiosidad humana es un misterio, para mí, insondable, cuasi-irracional, que nos lleva a una búsqueda incansable de la información que satisface una necesidad de conocimiento. En ese camino corremos el riesgo de adquirir conocimientos imperfectos, erróneos, que pueden distorsionar nuestra conciencia de la realidad. Pero eso no nos preocupa tanto porque el objetivo principal que buscamos es formar parte de una conversación, adquirir un capital social que nos haga miembros valiosos de nuestra comunidad, no quedarnos fuera…

Lo ocurrido en Oslo es un ejemplo contundente del cambio que ha experimentado el ciclo de noticias a lo largo de la historia; desde los periódicos sin periodicidad, a los diarios, a los informativos horarios de radio, a los canales de televisión de noticias de 24 horas, a los sitios de Internet actualizados al minuto, a las redes sociales que palpitan a la milésima de segundo.

Esta aceleración del ciclo de la noticia no se ha visto correspondida con una mayor rapidez en el procesamiento humano de la información, en una mayor velocidad en el análisis de los acontecimientos, en un sistema de investigación y verificación de información más rápido y preciso. Hay un desfase entre la generación de conocimiento real y la velocidad con que se diseminan las cosas.

En conclusión, nuestra capacidad de informar no es suficientemente rápida para satisfacer el hambre de noticias que llega a generarse en este nuevo ecosistema de plataformas digitales de distribución de información, y por tanto cualquier dato que se genere, aunque sea erróneo y sin contrastar, se propaga y disemina como una plaga.

¿Hacemos periodismo al sumarnos indiscriminadamente a esa caja de resonancia diseminando información que no hemos comprobado? ¿Cómo solucionar este problema de torrentes informativos incontrolables?

Más que un problema, es una realidad que quizás no cambie. No es viable imponer una moratoria de cinco horas sin información mientras los periodistas investigan, contrastan, verifican y redactan la información. El nuevo ciclo noticioso ha llegado para quedarse y la competencia por ser el primero es más feroz que nunca. Pero es nuestra responsabilidad como informadores ser más escrupulosos y serios que nunca con nuestros métodos de investigación  y verificación para que el camino hacia la verdad sea lo menos tortuoso posible. Aunque no siempre lleguemos los primeros.

Gracias, Juan Andrés, por esta «cotufa».

 

12 Responses to Juan Andrés Muñoz: ¿estamos haciendo periodismo? (sobre el asesino de Oslo y Utoya)

  1. JJG Noblejas dice:

    En Cotufas en el Golfo: "Juan Andrés Muñoz: ¿estamos haciendo periodismo? (sobre el asesino de Oslo y Utoya)" http://t.co/bGUqO3h

  2. En Cotufas en el Golfo: "Juan Andrés Muñoz: ¿estamos haciendo periodismo? (sobre el asesino de Oslo y Utoya)" http://t.co/bGUqO3h

  3. allendegui dice:

    En Cotufas en el Golfo: "Juan Andrés Muñoz: ¿estamos haciendo periodismo? (sobre el asesino de Oslo y Utoya)" http://t.co/bGUqO3h

  4. allendegui dice:

    Juan José, muchísimas gracias por tu post. Me alegro mucho que te gustara. Un honor para uno que se considera discípulo tuyo. Un punto interesante que no toqué, precisamente por la vuela pluma con que escribí, pero que luego me hizo ver Juan Antonio Giner es que parte del problema también es la crisis económica de los medios, que ha conducido a una reducción del personal en las redacciones, con lo que las coberturas son cada vez menos profundas. En un tiempo en el que se cuestiona la figura del periodista, en contraste con el surgimiento del «periodista ciudadano», creo que sucesos como el de Oslo demuestran más que nunca que el periodista es una figura imprescindible en una sociedad y que debe extremarse el cuidado en su formación y preparación.

  5. JJG Noblejas dice:

    Juan Andres, tienes toda la razon en lo que comentas con Juan Antonio. Yo repito que en los medios trabaja 1/3 de los profesionales que deberia haber en cada uno. Es asunto algo parecido -por decirlo rapido- a hospitales en los que hubiera 1/3 de medicos y enfermeras o administrativos que suele haber. Pocos irian alli con sus achaques de salud, porque podian «rematarlos». Pues eso me temo que pase con nuestras deficiencias cognoscitivas respecto de la realidad. Un fuerte abrazo, JJ

  6. allendegui dice:

    Exactamente: haciendo una analogía con el cuerpo humano, es como si a los cerebros que son los medios, le quitas una tercera parte o más de sus neuronas. La capacidad cognoscitiva se reduce tremendamente.

  7. JJG Noblejas dice:

    Desde luego: ya ves que -por ejemplo- escribir el comentario desde un telefono BlackBerry le deja sin un solo acento… No te digo lo que pasa si -ademas de los acentos- empiezan a faltar neuronas en lo que se dice o escribe: no sólo porque los periodistas que haya en las redacciones las usen peor de lo deseable por el pluriempleo, la prisa o por ser recien licenciados en practicas, sino sobre todo porque faltan las neuronas de muchos otros colegas con experiencia probada para que las cosas que se hagan tengan un minimo de dignidad y de atencion a la verdad y al servicio de la ciudadania. En fin: vamos a ver, que dijo el ciego.

  8. Enrique Durand dice:

    El título del ensayo de Juan Andrés («¿Estamos haciendo periodismo? sobre el asesino de Oslo y Utoya») es absolutamente pertinente. La respuesta breve, en lo que se refiere a las redes sociales, es «no». En cuanto a los medios, es otra cosa; una tragedia humana de esa magnitud siempre será noticia por muy remoto que sea su escenario y muy distantes las idiosincracias.
    Twitter y las otras redes simplemente han elevado el chisme a proporciones enormes de velocidad de retransmisión y alcance. Pero periodismo, si lo entendemos como una disciplina profesional para informar, sigue siendo la difusión responsable de noticias. Y esto requiere la verificación de los datos para empezar, y el contexto para explicar lo ocurrido.
    Las célebres preguntas básicas de qué, quién, cuándo, cómo y por qué no son nuevas. Ni tampoco el lema de muchos medios serios de primero informarse para poder informar. ¿Errores en la premura por informar? Siempre los habrá ocasionalmente, pero se corrigen de inmediato y siempre se trata de que no ocurran, con una honestidad que preserva la credibilidad.
    Los 140 caracteres fuerzan la concisión, pero no liberan de la responsabilidad, una responsabilidad que la inmensa mayoría de los tuiteros no ejercen. Una cosa es un comentario, otra cosa es una noticia. Pero al igual que con los medios, la consistencia en la seriedad con que se informe por medio de tuits irá decantando la credibilidad y calidad de los autores y permite escoger a quienes realmente nos interesa seguir. Como cuando todavía compramos un diario o una revista o escogemos un canal.
    De manera que una respuesta ampliada a la pregunta de Juan Andrés y condicionada al futuro entonces cambia, para decir que si los tuiteros aplican la disciplina de los periodistas, se podrá hacer periodismo… con la ventaja de que será más conciso y preciso. Al fin y al cabo, tanto las redes como los medios electrónicos y la imprenta no son otra cosa que herramientas para un quehacer.

  9. gentedigital dice:

    @noblejas charla con @allendegui sobre el momento que atraviesa el periodismo a raíz de la matanza de Noruega http://fb.me/12nBTXC5k

  10. allendegui dice:

    @noblejas charla con @allendegui sobre el momento que atraviesa el periodismo a raíz de la matanza de Noruega http://fb.me/12nBTXC5k

  11. Allendegui dice:

    Enrique, totalmente de acuerdo. Me recuerda nuestras conversaciones en la redacción.

  12. En Cotufas en el Golfo: "Juan Andrés Muñoz: ¿estamos haciendo periodismo? (sobre el asesino de Oslo y Utoya)" http://t.co/bGUqO3h

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