San Isidro, en Alcobendas

Aunque pueda parecer mentira, en Alcobendas, esa gran ciudad situada a las afueras de la capital, hay agricultura y ganadería. No mucha, es cierto, pero la suficiente para que todavía queden algunos agricultores y ganaderos que celebren la festividad de San Isidro. Ayer me invitaron un año más a su fiesta y os debo confesar que lo  pasamos realmente bien.

Para no perder la tradición, cada año se desplazan, acompañados de decenas de vecinos, al Pinar de San Isidro, donde se realiza una procesión con el Santo desde su Ermita hasta los campos cercanos, donde se cultivan cereales como trigo, cebada o avena. Allí, el párroco de la Iglesia de San Pedro, Don Melchor, bendijo los cultivos y pidió por los agricultores y por las tan ansiadas lluvias. Después, ofició una Eucaristía. Al acabar, disfrutamos de las rosquillas y de la limonada que nos dieron los miembros del Club 65 de Alcobendas, que iban vestidos de chulapos y chulapas.

 

 

 

 

 

A pesar de que apenas hay labradores en la ciudad, Antonio Páramo Aguado, Ángel Muñoz Ramírez, o Sandalio Baena Aguado, nativos de Alcobendas, mantienen esta tradición con San Isidro como recuerdo a una actividad que en su día fue muy importante en el municipio y a todos aquellos antepasados que la ejercieron. Hablando de los que ya no están quiero tener un especial recuerdo para el que fue mayordomo de la Hermandad de Nuestra Señora de la Paz de Alcobendas, Nemesio de Castro, que nos dejó en enero, y que siempre disfrutaba enormemente con esta fiesta. Ayer estuvo presente en nuestra memoria.

Recordando a Nemesio y a otros muchos pasamos un rato muy agradable después disfrutando de un almuerzo en los Salones Mily de Alcobendas todos juntos.

 

 

 

 

Mamen Crespo

Fotos: Ayuntamiento de Alcobendas, Mamen Crespo y José María Risquete