Solo en mayo y en Madrid

Hoy es un día muy especial para los madrileños porque celebramos la festividad de nuestro patrón, San Isidro, que es, a su vez, el patrón de nuestros agricultores. Así es que felicidades a todos los labradores de nuestra comunidad. 

Con motivo de esta celebración, las pastelerías de la región preparan las tradicionales rosquillas del Santo: tontas, listas, de Santa Clara o francesas. Estas rosquillas solo se pueden comer en Madrid y una vez al año, en mayo, de ahí, su carácter exclusivo. Se tiene constancia de ellas desde que en el siglo XIX, la tía Javiera, una vecina de Villarejo, preparaba en casa las de Santa Clara y las llevaba a la pradera para venderlas. Al ver su éxito, la empezaron a copiar. Lo mejor de sus rosquillas era que el baño blanco que las cubría no se caía.

Si todavía no las conocéis, os contamos cómo es cada una de las variedades para que las distingáis. En realidad, lo que diferencia a cada modalidad de rosquilla es su acabado final. De esta manera, las “tontas” no van bañadas con ningún producto, mientras que las “listas” están recubiertas con un azúcar fondant, generalmente de color amarillo. Por su parte, las rosquillas de Santa Clara están recubiertas con un merengue seco, originalmente blanco, y las francesas cuentan con un rebozado de granillo de almendra.

Con el fin de que todos los madrileños y visitantes las conozcan, la Asociación de Empresarios Artesanos del sector de Pastelería de Madrid (ASEMPAS) ha organizado la iniciativa “Las mejores rosquillas del santo” y hasta el 31 de mayo se podrán adquirir en los establecimientos que se han sumado a esta iniciativa las rosquillas. 

ASEMPAS ha dado a conocer que espera que se vendan casi seis millones de rosquillas artesanas en la Comunidad de Madrid en esta festividad. De las cuatro variedades, las Listas serán las más demandadas con un 50%, frente a las Tontas (20%), las de Santa Clara (20%) y las Francesas (10%). 

Mamen Crespo Collada