Novedades de Planeta en enero

Clásicos (el vol. 19 de Snoopy y Carlitos) conviven en Planeta con la inevitable invasión Star Wars y manga comercial. Singularizemos la simpática Liga de los Caballeros Extraordinarios, que se reedita en tomos de luxe, y la grapa de moda Paper Girls, que me ha despertado poco interés pero que tiene su potencial comercial.

Aquí el pdf

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Paper Girls, de Brian K. Vaughan y Cliff Chiang

 

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Novedades Norma para enero

En enero Norma despliega su habitual abanico de oferta entre cómic americano y manga comercial, europeo ortodoxo y algunos clásicos como los incombustibles Pitufos. También el Chininkel de Rosisnski y Van Hamme, que es una de mis primeras “lecturas adultas”, cuando pasé de Marvel a “Europa” (nota biográfica en boletín de novedades, superad eso)
Aquí, su boletín de novedades.

El Chininkel

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Novedades de enero en Dibbuks

Aquí puedes ojear las novedades para enero de Dibbuks, un paquete del que puede ser interesante sobre todo la nueva obra deJosé Pablo García, tras el super-ventas que ha sido La Guerra Civil.

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Novedades de ECC para enero

En ECC dejan a la parroquia de rodillas y lanzando “vivas”, por editar El Cuarto Mundo de Jack Kirby, primer volumen, indudablemente historia del cómic.
Interesante es (a otro nivel) la recuperación de Cages, de Dave McKean, un libro importante en la carrera, el estilo y el tipo de cómic que el autor desarrollaría en el futuro.

Lo acompaña en dos pdf un paquete de novedades amplio, la primera “ola” está enlazada arriba, y se completa con un segundo boletín. Y otro más.

EL Cuarto Mundo, Jack Kirby estalla en tu cabeza

El Cuarto Mundo, Jack Kirby estalla en tu cabeza

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Petiscos de post 03: STILL LIFE, de Luis Bustox

Petisco: Porción pequena de algo que se toma pra probar.

Bustos_CoctelDemente-8La forma musical de la fuga suele encontrar en su estructura la base ideal para transmitir sentimientos de melancolía, tristeza, euforia, serenidad…

Hay en el cómic muchas cosas que me recuerdan, en ocasiones, a las virtudes de la música y no las de la ilustración, la literatura, el cine etc. La música obedece a estructuras concretas que el artista maneja (o rompe) para transmitir sensaciones, conceptos o incluso una narración. Con sus mecanismos estructurales la historieta puede llegar igualmente a transmitirnos conceptos, estados anímicos, o elementos narrativos.

Still Life es una pieza breve de Luis Bustos donde las viñetas actúan a modo de fuga musical, ofreciendo repeticiones y variaciones, más o menos mínimas o significativas, que al final son las que construyen realmente el relato. Creo que antes que el argumento en sí o la “secuencia”, lo que ha intenta Bustos es precisamente trasladarnos como lectores una sensación a través de una planificación de ritmos que se pasean entre lo casi idéntico y lo disímil, entre la repetición y la variación.

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Además Still Life es un artefacto humorístico, con lo que todo nos conduce a reírnos un ratico. Lo cual se agradece porque, añado, lo consigue desde la misma portada. Empleando códigos de humor cuñao (o cuanto menos, de chistes clásicos), ofrece variaciones desde la primera imagen que ofrece (el oso “tuneado” de sexo hard) y a partir de esa primera mínima melodía la historieta desarrolla su propia fuga cómica.
Experimental y a mi juicio, brillante.

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Enter the Kann (Víctor Puchalski) y Nubes de talco (Amanda Baeza)

Next generation. El título me lo han cambiado, pero vale, aproximación a dos obras que me han gustado bastante.

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Avances

Desde Desfiladero Ediciones me llega una nota de prensa con una novedad de Jordi Peidro, de la que podéis leer un avance aquí

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LITTLE TULIP, de Jerome Charyn y François Boucq

tulipPermitidme que vaya directo al grano: esto es un blog especializado en cómics, no tiene objeto aburrir a sus lectores con las andanzas previas y más que conocidas de Jerome Charyn y François Boucq. Digamos que en los ochenta colaboraron con gran éxito, en los noventa se tiraron los trastos a la cabeza y Little Tulip, hoy, levantó una enorme expectación por el reencuentro.

Lo que me interesa es hablar de el gran fallo de Little Tulip.

Primero, hay que decirlo, recomiendo la lectura de este álbum de Bd “a la clásica”. Sus 88 páginas a formato álbum y a todo color son en primera instancia un despliegue del poderío de Boucq, un titán del dibujo barroco al que pocos igualan en ese terreno. Preciosista exagerado, recargado sin perder legibilidad y, en plata, portentoso, lo de Boucq supera etiquetas y modas. No es un mero pope del cómic naturalista, tampoco del underground, pero abreba de ambas tendencias para crear un estilo único, efectista y alucinante.
Por leer a Boucq, y por perderse en sus dibujos y en su fabulosa planificación, ya merece la pena este libro.

Pero como relato, como estructura narrativa y dramática, pincha sin paliativos. ¿Porqué? Por su final. En unas seis páginas Charyn decide finiquitarlo todo, ofrecer un pasaje onírico/mágico que no viene a cuento ni se integra bien en el relato, y explicar con diálogos sobreabundantes todo. Velocidad, que esto acaba. Cuesta creer que esta pareja creativa haya tenido impedimentos editoriales para extender su relato más allá de estas 88 páginas, y cuesta creer más aún que un autor del recorrido de Boucq no caiga en lo endeble del final de la obra, su estructura frágil, su incapacidad para convencer al lector.
Es tan exagerado que me atrevo a decir que este tomo debía haber rematado antes, y que su recta final merecía otro volumen entero para articular un final convincente y que logre la empatía. Porque Little Tulip es una historia que busca nuestra empatía como lectores: un niño que sobrevive a la dura vida de un gulag siberiano, una historia de pérdidas en la infancia y de luchas en la edad adulta para reencontrarse en paz y superar el pasado. Pero si como historia todo su equilibrio se rompe en la recta final, ¿qué nos queda? Pues nos queda un quiero y no puedo que en vez de emocionar nos hace olidar ptontito el desaguisado.

Todo esto me lleva a pensar en cómo muchas veces la insistencia comercial (que no artística) en respetar formatos, número de páginas etc, ha originado toneladas de obras parcialmente fallidas por sometidas a corsés editoriales insalvables. Sin duda Little Tulip es ejemplo de ello.

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Sobre el Doctor Extraño

Para el diario Vgo é he escrito hace unas semanas este texto que con sus imágenes podéis ver aquí.

 

El Doctor Extraño, magia de papel.
Ahora que el cine ha popularizado a la figura del enigmático mago Marvel, es buen momento para recordar brevemente al personaje y recomendar algunas de sus más importantes historietas.

Dr. Extraño nació en julio de 1963 en las páginas de “Strange Tales”, un magazine periódico que contenía historias breves de personajes de la editora, Marvel, y otras protagonizadas por monstruos de serie B y seres con poderes ocultos. En este marco la creación de Steve Ditko y Stan Lee resultaba en cierto modo lógica. Un mago arcano, pero pese a su aspecto amenazante y a su afinidad por la magia negra (a la que invoca directamente no pocas veces desde su primera aparición), como nuevo justiciero urbano. Como Los 4 Fantásticos o Spiderman. O no.

Porque antes que maravillosos poderes, Extraño lo que tenía era, para entendernos, un doctorado en ciencias ocultas por la escuela mística del Himalaya, impartido por un venerable y anciano maestro oriental dado a tener poquísimos alumnos. Así los enemigos de Extraño serán ladrones y patibularios de todo pelaje como los de un Daredevil de andar por casa, porque eso tocaba en un cómic para adolescentes en el 63. Pero muy por encima de ese marco, sus grandes villanos eran el rey de Pesadilla, la dimensión onírica; díscolos alumnos del venerable maestro; o criaturas de universos paralelos, como el temible e ígneo Dormammu. En las primeras historias de Doctor Extraño, Lovecraft se codea con la psicodelia (o pre psicodelia, más bien), con el atractivo misterio del Tibet y con el ritmo canalla de la calle neoyorquina.
El talento del guionista Stan Lee con la verborrea alcanza una de sus cimas en los diálogos de esta serie, cargados de nombres imposibles como el ojo de Agamotto, los siete anillos de Raggadorr o las bandas carmesí de Cyttorak. Pero lo más espectacular es el imaginario gráfico de Ditko, un verdadero “viaje” a costa de un mago que se dedica a hacer paseos astrales por dimensiones inventadas ad-hoc, por donde retuerce su cuerpo de modos imposibles, hieráticos. Toda esta etapa acaba de ser oportunamente editada por Panini en un volumen de coleccionista. Es un libro inadecuado para un chaval de 2016, pero supone una pieza insoslayable en la historia de los cómics, por su fecunda imaginación y por representar perfectamente el espíritu de aquella Marvel “sixties” que, en pocos años, estaba inventando a Spiderman, los X Men, los Vengadores y Hulk.

Pero resumir en unas pocas líneas una carrera editorial de cincuenta y tres años es imposible, así que nos centraremos en recomendar algunas reediciones disponibles como la etapa del giuiosista Roger Stern y el apoyo de diversos dibujantes, bajo cuya batuta incluso se orquestó una operística guerra entre el mago y…¡Drácula!.
También cabe mencionar que “el hechicero supremo” disfruta ahora de colección mensual de comic-book, a cargo del competente Jason Aaron y el dibujante “hot” Chris Bachalo. Y bien, hay mucho editado sobre el personaje pero ya agotado. Afortunadamente sí puede encontrarse aún “Primera temporada: Doctor Extraño”, un volumen que recrea el origen del mago (algo que también conocerás si has visto ya la película), y que está escrito por Greg Pak y dibujado, atención, por la gallega Emma Ríos, una de las mejores firmas del panorama norteamericano.

Extraño es un personaje oscuro pero protector de la ley y el bien. Sus poderes arcanos lo llevan a luchar con informes demonios de otras realidades, a poder resucitar cuando le han asestado una puñalada mortal, a conocer a la personificación del mismísimo Universo e incluso a luchar con el rey de los vampiros, todo ello sin despeinarse y anclado a universos psicotrópicos con toques “goth” a lo fanfarria de Aleister Crowley. Ahora que cuanto menos Stephen Strange ya te suena por la película, no dejes escapar sus locos tebeos.

 

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Petiscos de posts 02: E-19, de Mayte Alvarado

Petisco: Porción pequena de algo que se toma para probar.

 

E-19-Alvarado-portada-751x1024E-19 es una obra editada hace un año y pico por El verano del cohete. Su autora es la extremeña Mayte Alvarado, que prácticamente debutaba así en el cómic (algo hay previo, en fanzines y en el campo del libro ilustrado). Otra autora/autor que abreva de otros mundos, desde los que viene al de la historieta para aportar personalidad. Para el caso, un universo gráfico casi plástico, pictórico, que se impone sobe el cosmos narrativo que presenta este trabajo. En ese sentido E-19 es un relato bonito, poco original (que va de las leyendas judías “golémicas” al Frankenstein de Mary Shelley pasando, sobre todo, por Metrópolis de Fritz Lang). Si traspasa la anécdota relatada (un hombre se crea una compañera mecanizada para vencer su propia soledad) es gracias a un ambiente original, el ruro, y sobre todo a la ejecución: un trabajo reposado, sin palabras, que descarga el peso de la narración en el color, sobre todo, de raíces pictóricas añejas (el fauvismo, los post impresionismos) que puede emparentarla a gigantes. Pienso en Mattotti, por ejemplo, y salvando demasiadas distancias por descontado.

Lo interesante pues es la sensación que deja la lectura de este tebeo silente, la melancolía y las reflexiones, a vuela pluma, sobre la soledad y la necesidad que tenemos todos de sentirnos queridos. ¿Lo mejor? el simbolismo que descarga Alvarado en la recreación de la naturaleza y sus ciclos de vida: efímeras mariposas, siembras y cosechas, flores cortadas para regalos y que por tanto pronto se marchitarán… ay, la vida es un suspiro, y una lata mecanizada no la va a hacer más llevadera.

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