Yo La Tengo

Estaba yo mirando unos you tubes de una de mis bandas de cabecera, Yo La Tengo, disfrutando sus lives, y me encuentro un primer plano del bajista, James McNew, donde luce un tatuaje que me gusta. Me gusta mucho.

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TENGO HAMBRE, de Santiago García y Manel Fontdevila

hambreTengo hambe es una historia-bofetón que tiene algo de juego travieso. Tengo hambe es un pixie que encierra un mensaje pesimista y duro. Qué difícil es hablar de este tebeo, porque siendo un objeto consagrado a la concisión, todo en él es materia y “chicha”. Pero es imprescindible enfrentarse a sus 28 pequeñas páginas (cuento con portada y contra) desde la inocencia del que no sabe nada.

¿Qué destacar entonces de esta obra de la que es mejor guardar los datos argumentales para la lectura? En primer lugar, la opción del guionista Santiago García. En la brevedad ya señalada, García crea un relato de denuncia (fobia racial, ruptura del estado de bienestar, deriva grotesca de las clases dominantes -el patrón-), y lo menea que da gusto: arranca con un tono de triller costumbrista, lo lleva al amaneramiento exagerado, lo acelera llevándolo al terror (psicológico, también gore), lo abduce en un ambiente pesadillesco con ribetes de una especie de Berlanga sumido en un mal viaje drogota (ese humor gruesísimo, cafre), y lo remata con aires de la añeja EC.

Es un paseo con mucho cómic, claro. Es un artilugio que evoca el costumbrismo de Carpanta (el hambre insaciable) en su cara oscura, que se mira en la obligada concisión de los relatos conclusivos de revista ochentera (El Vívora más social reverbera aquí) y que juega con su formato, comic-book, con inteligencia.

Pero creo que si bien la historia es potente y muy bien armada, donde hay que quitarse el sombrero es en lo gráfico, ante un Manel Fontdevila inmenso, tremendo y casi hasta inesperado. A ver, esto no es un pulso, evidentemente los logros de un tebeo son los de una inercia, una sinergia y un fluir de ideas y voces. Pero lo de Manel desborda.

Acostumbrados a su varita mágica de parir chistes sociopolíticos, de su mirada cómica al entorno social (La Parejita), a su, en fin, veta coñera sabrosona, ácida y aparentemente sin fin, he alucinado con este cambio tonal. El motetista nos ha entregado una fuga, y es una pieza perfecta. Fontdevila ensaya un tono seco, oscuro y cortante. Lo impregna todo de negritud, llevando sus exploraciones a nuevas cotas, muy expresionistas (de expresionismo alemán pictórico, digo). Además entrega soluciones de puesta de página tan brillantes como variadas, que van de contrapicados radicales a la irrupción pesadillesca del color gris, pasando por dobles páginas que acojonan en el momento preciso, empleo de cartografías… Un ejercicio de maestría y olé.

Ah, y por supuesto, el tebeo tiene una de las portadas del año, maliciosa, oscura y enigmática como un disco de Slint. Je, creo que alguna canción de los de  Louisville podría ser la banda sonora de este tebeo.

 

Y mañana, más Santiago García (un mañana literario… cuando lo escriba, digo, pero lo póximo por este blog), un individuo que en 2013 debió levantarse un día y se dijo, “me arremango y cierro proyectos de una vez” Y vaya si los está cerrando.

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23 FOTOGRAMAS POR SEGUNDO, de Albert Monteys

23_fotogramas_por_segundo___Portada“23 fotogramas por segundo” de Monteys (Ed. ¡Caramba!) es una recopilación de chistes intuyo que bastante “inencontrables”, que ofreció el creador de Calavera Lunar en El 50, el diario del Festival Internacional de Cine de Gijón. Hechas las aburridas presentaciones procedamos con lo divertido, su lectura.
Monteys es un animal del humor, alguien que vive la primera línea del francotiro satírico. Este libro se centra, claro, en el cine. Es un compendio de chistes sobre el séptimo arte que, siempre con un gesto amable, no deja títere con cabeza. Cada página del cuadernillo (que se abre y lee horizontalmente, algo que me recuerda, no sé porqué, a una claqueta) explora una cuestión, responde a una pregunta en una serie de viñetas agudas. La crítica “cinéfala” (que diría Rappel), los trailers, los espectadores… todo es mirado y todo es objeto de chiste.
No hay alardes formales de puesta de págna (delata así con este pragmatismo “ecénico”, quizá, su procedencia original), sino ristras de viñetas bien prietas, de acabado sencillo para hacer la lectura ligera, y cargadas de dibujos simpatiquísimos (el más, su autorretrato, me pierde su autorretrato).
23fNi le pido ni me ofrece una Obra Definitiva que Revoluciona el Panorama, sino que 23 Fotogramas por segundo es lo que es, un refresco para la cabeza del lector sobre un tema lateral en nuestras vidas (a mí los entresijos del cine y sus grietas, vamos, me importan lo justo, que es muy poco), con ironía, guasa y observaciones alrededor de esa mitología kitch contemporánea que es el celuloide. Como tal, refresca más que diez quilos de fantasmikos, así que objetivo cumplido.

 

PD, una chorrada, al guardar imágenes para ilustrar este valiosísimo texto me di cuenta de que, resumiendo, el cómic puede acabar referido como 23 F, tomad parida.

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Sacarlo a pasear, llevarlo a un museo

Ha pasado una semana desde la inauguración de la exposición que he comisariado para el Museo de Pontevedra, “Do cómic á novela gráfica. A banda deseñada en España no s. XXI”, y ayer he ofrecido una visita guiada en tanto que, eso, comisario.

jose domingo
Ha estado bien, una decenita larga de personas se apuntaron a la guía, pero el asunto es que con una semana de vida ya podemos hablar de primeras impresiones.
La expo, me cuentan los subalternos del centro que atienden la entrada del centro, va bien: la gente está visitándola, y lo mejor, repiten. Recuerden mis lectores que en la sala hemos dispuesto los diez libros de los cuales se exponen algunos originales. He ahí el quid de la cuestión: los visitantes se acercan un día, ven, y leen. Y vuelven a seguir leyendo, o a leerse otro.

El museo se ha convertido por arte de magia  en un centro de ocio vinculado al cómic, a la lectura de cómics (bueno… qué coño magia, yo, que he tenido la idea y la expuse, y el Museo de Pontevedra, que me la aceptó sin titubeos, receptivo y encantado). Supongo que quien viene y repite es gente que “entra” al mundo de la novela gráfica por primera vez, porque entiendo que quien visita desde el control del medio estos cómics los conoce de sobra, o la gran mayoría (son autores de primera fila, esto es impepinable: Max, Kim, Miguelanxo Prado, Paco Roca…). En todo caso, sea como sea, la clave, lo importante, es haber encontrado otra forma, humilde, pequeña, de sacar al cómic de sus mentideros. Leer a José Domingo en un museo, riéndote (esto lo vi yo) sentado en tan augusto lugar. Conocer las virtudes gráficas apabullantes de Prado (que asombra con su técnica), asombrarte con la fuerza telúrica que desprende Beowulf

Si la historieta, si el cómic como producto, no trasciende las librerías especializadas, no veo posible evolución. Está claro que una expo de un mes en un museo no es la panacea, pero sí supone una ocurrente alternativa (me echo flores, ea). Llevar a la historieta a lugares que no le son habituales, pero que, como arte que es, le corresponden. Esa es la táctica. El cómic, arte e industria, se ha acomodado desde hace demasiados lustros en generar su propio círculo cerrado de lectores, puntos de venta y mecanismos de publicidad. Esto se rompe en el siglo XXI, gracias al fenómeno de la novela gráfica, y creo sinceramente que iniciativas como la que el Museo de Pontevedra (y la Diputación, la Jefa en todo esto) ha montado solo pueden beneficiarnos a los que estamos en este ajo para que la historieta sea rotundamente  ubicada en un nuevo paradigma: narrativa artística que puede y debe interesar a lectores adultos que no leen cómics. Lo importante es buscar medios de llegar a esos lectores potenciales, y creo que estamos andando ese camino, desde iniciativas como los premios Fnac o el proyecto “Viñetas de vida” de Oxfam Intermon a cositas más modestas pero con su determinado (¿y determinante?) grado de repercusión, como esta expo que, os lo recuerdo, es de visita gratuita y permanecerá abierta hasta el próximo 20 de julio en el Sexto Edificio del museo pontevedrés.

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Novedad editorial: Curiosón

No nos engañemos, Fulgencio Pimentel, como editorial, es un bien de interés general y permanente. En junio sacan “Toreromaus” de Los Bravú, una maravilla recuperada de Beto Herández, y Culto Charles, de José Ja Ja Ja. Todos entrarían en mis recomendaciones y apetencias. Pero por destacar, y como inaugura la línera “Fulgencio Pimentel e hijos” de obras para niños de la casa, hoy me detengo en Curiosón:

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Con su traje de buzo del siglo XIX, Curiosón se zambulle en las profundidades marinas para explorar los secretos y maravillas que allí se esconden. En su fantástico viaje subacuático, nuestro joven protagonista viajará junto a criaturas grandes y pequeñas, adorables ypeligrosas, descubrirá galeones hundidos e incluso antiguas y misteriosas ciudades sumergidas.

Sin utilizar una sola palabra, Matthias Picard desarrolla una sencilla, mágica y exuberante historia fantástica en el escenario de las 20.000 leguas de viaje submarino, un parecido que se intensifica con las artesanales y detalladas ilustraciones a página completa, remedando el estilo de los grabados que ilustraban aquellas historias. Como en el clásico de Verne, aquí la aventura se completa con la contemplación deescenarios fascinantes y el descubrimiento deun nuevo mundo.

Curiosón, un auténtico tributo al libro como objeto, ha sido delicadamente producido con una tecnología de 3-D mucho más rica de lo que auguran las profundidades de tinta china de sus dibujos, convirtiendo la fantasía de sus páginas en decorados casi tangibles. Este álbum de gran formato incluye en su interior dos pares de gafas anaglíficas, para que niño y adulto puedan compartir una y otra vez toda la diversión de su viaje compartido al corazón del océano.

Para lectores de 3 a 10 años. [NdP]

Curiosón. Viaje al corazón del océano, de Matthias Picard. Fulgencio Pimentel. Junio.

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Novedad editorial: Fútbol

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La niña que quiso ser futbolista y acabó triunfando en las máximas categorías profesionales masculinas, los dos amantes que compartían vestuario y terminaron convertidos en máximos rivales sobre la cancha, el misterioso equipo de un pueblo de la sierra que llegó de las estrellas, el chocante episodio del artista contemporáneo que se hizo cargo de un club de Primera División, la verdadera historia del equipo de una localidad de la Costa del Sol dominado por un magnate corrupto… Éstas y otras son las historias que se entrelazan en Fútbol. La novela gráfica, que se plantea como unas Mil y una noches del balompié. [NdP]

FÚTBOL. La novela gráfica, de Santiago García y Pablo Ríos. Astiberri, julio.

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ORGULLO Y SATISFACCIÓN, VVAA

Pocas veces la aparición de un cómic se enmarca en su propia turbulencia y requiere del conocimiento de sus propios antecedentes como Orgullo y satisfacción. Si algún extraterrestre no sabe de lo que estoy hablando, le recomiendo la lectura del artículo de Gerardo Vilches en Entrecomics donde se detalla con precisión el asunto.

Tras la diáspora, el primer panorama personal de los autores que habían decidido abandonar un barco con capitanía censora no dejaba de ser descorazonador. No puede ser fácil pasar de la estabilidad laboral (trabajando en lo que te gusta y donde te gusta) a una enorme “¿“. Pero si algo tenía que pasar, ha pasado lo mejor. Porque hablamos de un grupo de creadores, gente inquieta y con talento para arremangarse y dar su propio puñetazo en la mesa. Si RBA aporreó para censurarnos, nosotros lo haremos para gritar más alto. Sin cadenas, con libertad y apostando por la red de redes. Orgullo y satisfacción es la respuesta a todo lo que está pasando, dentro (censura, ética y futuro) y fuera (la coronación, el referendum que no veremos, las instituciones y los medios ante la realeza española…). Y ha sido, ya, un éxito editorial sin precedentes: a las 20’20 del 19 de junio, tras unas pocas horas de estar disponible en descarga al precio de 1’50 € mínimo, ya se habían vendido 25.000 ejemplares. Virtuales, por supuesto, porque para salir en fecha lógica (ya, ahora, antes de la coronación) no procedía pensar en papel, distribución y puntos de venta.

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La importancia de todos estos hechos es enorme, opino: cierto que es un caso de singularidad evidente, pero solo podemos asombrarnos (y celebrar) el exito sin precedentes ante una propuesta de historieta como esta. Un grupo de autores aprovecha las muy adversas circunstancias de su entorno, las convierte en combustible para alimentar una necesidad creativa, la autogestionan (do it yourself, o con ¡Caramba!, que es decir más o menos con Manuel Bartual, parte por tanto de los autores que se han ido del El Jueves), la miman desde una turmix de sentimientos a flor de piel y a través del talento particular de cada autor la ponen en la calle… y la experiencia barre brutalmente con todo, y vende lo que no está escrito.

Se puede matizar, un agorero fúnebre podrá decir que es una supernova  precediendo a la muerte del universo todo, o que es un caso absolutamente aislable, o que…

Mirad, cuando pienso en Bernardo Vergara, Manel Fontdevila, Manuel Bartual o Paco Alcázar pasando de la sensación de horror vacui tras dejar El Jueves a este momento, un hoy que los señala como ejemplo de ética que Puede (lo de que podemos… era esto, ¿verdad?) tosdos los matices me sobran. Porque creo que estos artistas han tenido un valor asombroso, una inhumana capacidad de recuperación, una capacidad de aguantar con todo y tirar hacia adelante que, jalonada con 25.000 ventas, me parecen una lección. Tomad nota. Tomémosla.

Además tenemos un cómic, Orgullo y satisfacción, que os aseguro que no es que sea una lectura muy compatible con las tablets (no digo de la panttalla del pc, la leí en mi tableta) sino que estas páginas hacen el amor a la luz de la luna con el dispositivo. Orgullo y satisfacción es un archivo y está pensado como tal, para lectura en pantalla. Y repito, ha triunfado. ¿Cambio de paradigma? insisto en la singularidad de este cómic, pero una cosa es vender 20 mil copias en un mes y otra rebasar esa cifra en unas pocas horas, por mucho que sea El Momento. Será interesante ver si al efecto “arrancada en el momento justo” le sigue un número de ventas interesante.

Y bien, no estoy hablando del tebeo, ¿eh? No, ni lo haré demasiado, por 1’50 (un café, joder) puedes leerlo ya sin esperar a que yo te diga que está muy bien. ¡Compra aquí y conoce al Semi dios!!!!…

la foto

Sí quiero señalar, no obstante, que se ve toda la carne en el asador en cada viñeta, que hay chistes de los que te sacan carcajadas, que no es un material escatológico o hiriente sino crítico, punzante y reflexivo a la vez que muy cachondo. Y que Manel Fontdevila merece una calle a su nombre (que podría inaugurar Felipe VI, je) porque siempre supera mis expectativas, que Monteys propone un elefante mágico desternillante, y que Luis Bustos ha creado con su Semidios (ver foto arriba) una miniatura que justifica por sí sola esta aventura delirante, positiva, emocionante y sí, histórica.

 

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Montando una exposición.

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Novela gráfica en “Página 2″

El notable espacio sobre literatura “Página 2″, que se emite en La 2, se ha centrado muy mucho este domingo en la novela gráfica.

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Puedes velo en streaming aquí

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“Do cómic á novela gráfica. A banda deseñada en España no s. XXI”

Do cómia á Ng. A BD en España no s XXI

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