Arsène Schrauwen I

 

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Olivier Schrauwen inicia aquí un tríptico mucho más cercano, audaz y personal que ninguna de sus obras precedentes para narrar la odisea de su abuelo Arsène en las postrimerías del Imperio colonial belga. Relato iniciático, con reminiscencias de clásicos como El corazón de las tinieblas y Viaje al fin de la noche, Arsène Schrauwen es un tebeo en trance.

Arsène Schrauwen I, de Olivier Schrauwen. Fulgencio Pimentel. Abril

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CUADERNO DE FRASES ENCONTRADAS, de Juan Berrio

Artículo publicado en Faro de Vigo.

Encontrar frases para construir “no-historias”.

“Cuadernos de frases encontradas”, de Juan Berrio, es una obra esquiva, inclasificable y particular que habla de la vida entera, entre otras cosas.

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Juan Berrio no es un recién llegado al mundo del cómic y la ilustración y su obra se puede rastrear desde los años noventa. Pero sin duda fue su primera novela gráfica, “Miércoles” (editorial Sins Entido), premio internacional de Fnac/Sins Entido de novela gráfica del año 2012, la que le dio renombre y actualidad en el mundo de la historieta más reciente.

Su nuevo proyecto es la recapitulación de un “work in progress” de varios años. Berrio es un observador de entornos al que gusta anotar frases o fragmentos de conversación al azar. Aquellas que le llaman la atención. Lo hace dibujando la escena. Y lo plasma en el blog http://juanberriofrases.blogspot.com.es/ Sigue haciéndolo, de hecho, pero también se ha decidido a recopilar estas polaroids de lápiz y papel en un libro, “Cuadernos de frases encontradas”.

La lectura de este libro, bien lineal y continuada, o bien a sorbos como quien consulta un libro de ilustraciones, o un diccionario, logra una nueva cohesión a estos dibujos. Porque al acumular estampas y darles carta de obra, indivisible, unitaria, ofrece ya no una mirada temporal a los encuentros callejeros del autor, sino una reflexiva mirada a nuestra sociedad. Por supuesto, la captura azarosa de fragmentos de frases no deja de arrojar también una mirada levemente surrealista a esta búsqueda del secreto de lo cotidiano, y ahí, en la colisión entre la realidad y la magia, encontramos la mayor virtud del libro.

Las escenas de transeúntes anónimos nos hablan de anhelos, relaciones, hijos, la vejez, el trabajo, el amor, la envidia, la enfermedad, la curiosidad… lo prosaico y lo profundo. No hay discurso, ni mensaje, ni conclusiones. No puede haberlo sobre un material tan fugaz. Bueno, sí que podría, pero sería un error que Berrio no comete. Él “pasaba por ahí” y lo transmite. Nos presenta las muchas piezas de un puzzle al que le falta todo, pero ordenadas en un libro son material suficiente para comprender una imagen final, la de esta España nuestra y que ya no guarda apenas relación con la que cantaba Cecilia. Un paisaje moderno, a veces desencantado, otras optimista. Variopinto, claro, no puede ser de otro modo.

Por otro lado hay que pararse en el Juan Berrio dibujante, su trazo de boceto espontáneo que recuerda a Dupuy y Berberian en el “Diario de un álbum” (alguna editorial debería rescatar esta magnífica novela gráfica, por cierto) o al Mazzuchelli más alternativo, consigue con unos pocos trazos plasmar gestos y expresiones con una exactitud remarcable (sobre todo en las fechas más avanzadas… Berrio mejora partiendo de un nivel ya excelente).

No podía ser de otro modo en una obra a veces cáustica, otras llena de empatía, siempre con la mordida de la curiosidad del autor-voyeur. Para reflejar la vida como viene, hay que ser muy buenos.

Cada dibujo se traduce al francés y al inglés, se data y se ubica en el lugar donde fue realizado. El libro es una lectura que atrapa, y está auto editado con esmero.

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“La biblioteca de Simon y Kirby: Science Fiction”

Artículo publicado en Faro de Vigo

La ciencia ficción de nuestros padres.
Cuando el cine aún no se podía permitir convertir los sueños en realidad (virtual) la fanta-ciencia tenía en los humildes tebeos su mejor escaparate.

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Hacer verosímil el vuelo de un hombre a través de paisajes marcianos con un horizonte de naves espaciales no es fácil para demasiados medios narrativos. La literatura los evoca, los describe, pero no los plasma. Y el cine, hasta la revolución que supuso “2001 una Odisea en el Espacio” (Stanley Kubrick, 1968), tenía el hándicap de unos efectos visuales precarios.

Sin embargo las baratas páginas de los comic-books a todo color eran un medio ideal para hacerlo. Los cómics ya abanderaron la imaginación futurista con “Buck Rogers” desde los años veinte. Y la ciencia ficción triunfó masivamente desde las viñetas de “Flash Gordon”. A partir de entonces fue un género recurrente. Nadie podía competir con un tebeo a la hora de imaginar historias en futuros lejanos y mundos imposibles, así que las revistas de historietas se nutrieron de mucha ciencia ficción para niños y adolescentes.

Un buen ejemplo nos lo sirve la editorial Diábolo con el libro “La biblioteca de Simon y Kirby: Science Fiction”, donde se recopilan historias del género de dos de los más importantes autores de cómic (basta recordar que ellos son los creadores de Capitán América para darnos cuenta).

El libro en cuestión es un lujazo, editado con gusto y acreditando perfectamente todo el material, prologando cuando es pertinente y sobre todo, reproduciendo un material con sensibilidad. Nada de recoloreados chillones, aquí se ha buscado ese color ya “vintage” que suele llamarse “color de puntitos”, y así es como hay que leer y entender estas historias. Cuentos breves, mayormente infantiles y cándidos, que repasan tres décadas enteras de producción. Es interesante en este sentido poder comprobar no solo la evolución autoral, sino la social del cómic entre los cuarenta y los últimos setenta. Y hay en el libro más firmas que las de Kirby y Simon, nombres capitales como Archie Goodwin o Al Williamson, entre otros que podrá descubrir todo lector que añore el sabor del tebeo norteamericano más clásico.

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Novedades editoriales: Dieter Lumpen Integral

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Dieter Lumpen tiene tanto la imagen del clásico aventurero como del que no quiere saber nada de aventuras. No es extraño, pues, que sea la propia Aventura la que se cruce en su camino y lo arrastre con ella. Con su imagen de tipo elegante y de modales amables, sin ofcio ni benefcio conocidos, Dieter Lumpen nos conduce de Turquía al Caribe pasando por escenarios tan clásicos de la aventura como China o Venecia. Aparecido por primera vez en 1981 en las páginas de Cairo. Esta edición contiene los cinco álbumes de los que consta la serie, incluyendo “El precio de Caronte”, el último de ellos no publicado anteriormenteen tomo recopilatorio en castellano. (NdP)

DIETER LUMPEN. Edición Integral.Jorge Zentner-Rubén Pellejero. Astiberri. Febrero.

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Novedad editorial: Ojo de Halcón

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Ojo de Halcón es el mejor arquero que ha conocido el universo. Es también uno de los más veteranos miembros de Los Vengadores… Pero nada de eso es aquí tan importante, porque en estas páginas te contamos lo que Clint Barton está haciendo cuando no está de misión con sus compañeros. Una tormenta que se convierte en desastre. Una chica con una pistola. Kate Bishop y sus problemas con las películas. Un perro que querrás adoptar. Un cómic imprescindible. (NdP)

Ojo de Halcón 2: Pequeños aciertos, de Matt Fraction, David Aja y Javier Pulido. Panini cómics. Marzo

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Novedad editorial, La gran guerra

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Este libro muestra los acontecimientos del 1 de julio de 1916, cuando Gran Bretaña y Francia comenzaron La Batalla del Somme. Ese día, unos 20.000 soldados británicos murieron -10.000 de ellos sólo durante la primera hora- y otros 40.000 resultaron heridos. La Batalla del Somme ha llegado a personificar la locura de la Primera Guerra Mundial y de la guerra moderna en general. (NdP)

La gran guerra, de Joe Sacco. Penguin Random House. Febrero

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Novedad editorial: Tiempo de canicas

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LA PRIMERA OBRA SEMIAUTOBIOGRÁFICA DEL APLAUDIDO BETO HERNANDEZ, AUTOR DE PALOMAR.

Huey, su hermano Junior y el pequeño Chavo son el trío protagonista de estas páginas en las que un grupo de niños se preguntan si un día les gustará ser mayores en ese mundo loco, loco, loco de los adultos. Entretanto, viven arrebatos de euforia, se pelean, otean la sexualidad que está por venir, celebran el tiempo de la amistad y comparten cromos, tebeos, G.I. Joes, dibujos animados y un puñado de canicas de las de tréboles, nácar y galaxias. (NdP)

 

TIEMPO DE CANICAS, de Beto Hernandez. Ediciones La Cúpula. Febrero.

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Novedad editorial: Come Prima.

Come Prima

“A comienzos de los años 60, tras la muerte de su padre, dos hermanos, Fabio y Giovanni, se embarcan en un viaje al volante de un Fiat 500. Marcado por los conflictos, silencios, recuerdos y reencuentros, este viaje les conducirá hasta su Italia natal, de la que se fueron hace varios años.
Poco a poco, el retrato de su padre aparece y los lleva a poner de relieve su tumultuosa relación.” (NdP)

Come Prima, de Alfred. Editorial Salamandra Graphic. Marzo 2014.

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Remar hacia la Torre del Vigía (o en respuesta a The Watcher and the Tower)

Esto fue una respuesta en comentarios de un post de Gerardo Vilches sobre el tema (ya tratado en este blog) de cómo está el patio de la historieta. Respuesta que puedes leer aquí.

Pero me ahorra un post, así que, con toda la jeta y un par de retoques e imágenes, lo traigo a mi blog.

El cómic no puede entenderse hoy como se hacía en los ochenta, por ejemplo. El modelo es otro ya, su papel de industria de entretenimiento popular ha caído estrepitosamente, con un agujero negro en los noventa ante el que, por comparación, el cómic nacional es hoy un sector positivo y esperanzador.

Ciertamente pocos autores viven de su actividad. Y ciertamente, dado que este panorama no es extraño ni sorpresivo, pocos son los que lo pretenden, o eso parece; desde Max hasta Álvaro Ortiz, raro es el autor que no diversifica su laboriosidad a partir de sus capacidades como creador o creativo. Ilustración, interiorismo, guiones televisivos, cine de animación, video clips… Pero de todos modos, es evidente que existen casos que sí, viven de la historieta. David Rubín lo afirma, y no tenemos por qué dudar de su palabra. Es un ejemplo, hay más. No muchos. Tampoco muchos cineastas viven exclusivamente de hacer cine, menos actores aún (el 72% de los actores españoles NO PUEDE VIVIR de su trabajo actoral, no lo digo yo) , y pocos son los escritores y músicos que viven de su arte. Poetas y bailarines, esos sí, todos forrados.

Pero quienes juegan al apocalipsis deberían consultar cifras de los que sí se acercan a un modelo de autor deseable (en el contexto que comento al inicio, claro… recordemos, esto-no-es-Japón), esto es, que vende moderadamente bien, no se quedan en 3.000 copias vendidas, ni mucho menos. Ah… No me he matado buscando o preguntando, casi todos los datos los recopila muy bien A. Serrano y los hace públicos, son accesibles.

  • Paco Roca ha salido con 10.000 ejemplares de Los Surcos del azar en Diciembre. Ya se ha impreso una segunda edición. Y más de 50.000 ejemplares ha vendido Arrugas.
  • Mauro Entrialgo ha vendido de Cómo convertirse en un hijo de puta 18.532 ejemplares.
  • La primera edición de Beowulf, de García y Rubín, gozó de una tirada de 4.000 copias, puestas a la venta el 22 de noviembre y ya agotadas. Vamos  por la segunda, en pocos meses.
  • Papel estrujado, de Nadar, ha agotado su primera edición. No sé la cifra. Pero agotar una primera edición en menos de seis meses es una buena noticia.
  • El arte de volar de Altarriba y Kim (Edicions De Ponent) rondaba en ventas los 7.000 en noviembre de 2010 (sumando las dos ediciones, eso sí).
  • El joven Lovecraft, más de 6.000 ejemplares vendidos.
  • De Simiocracia ya ni hablamos, 50.000 ejemplares vendidos hace años…
  • Etc etc.

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La “grapa”, por su parte, ronda ventas con un ancho de banda que va de los 17.000 (Spidermanes y títulos de ese rango) a los 3.000. Está genial, es importante que los superhéroes se mantengan, pues tienen algo de columna vertebral del sector. Me falta buscar datos sobre el manga, animo a completar el asunto en la charla, de haberla.

Pero el tema no es ser comparativos, grapa vs. manga, autores españoles vs. Spiderman… porque bueno, puestos a comparar deberíamos hacerlo con el total. Con la media de las tiradas nacionales en el sector literatura. En este sentido, en 2002 (ergo, antes de la crisis económica que tritura a la sociedad apuntando a su poder adquisitivo desde digamos 2008), según los datos del Instituto Nacional de Estadística, los libros de creación literaria son los que lanzan al mercado unas tiradas más amplias, con una media de 5.646 ejemplares por título. Se encuentra el dato en la red. Hagamos ahora un salto temporal: 2010. “la disminución de la tirada media por libro, que se colocó en 2010 en 1.734 ejemplares, no hace sino confirmar una tendencia a la baja que se ha mantenido constante en los últimos cinco años. Desde el récord positivo de 2005, una media de 4.420 copias por libro, nada ha podido evitar el descenso paulatino, año tras año, hasta el dato de 2010”. Fuente, El País.

Por tanto, y dado que en España evidentemente la literatura es un mercado mayor, y de más prestigio y alcance social que el de la historieta, creo que las cifras de venta de cómics aportadas no son tan malas y podemos entenderlas como claro signo positivo, cifras aceptables o directamente buenas (que son, repito, ejemplos de moderado éxito siempre puntual, pero que aleja el fantasma del catastrofismo, la mentira de los tres mil y, sobre todo acerca una idea… yes we can!). La cuestión es calibrar qué tipo de tebeo es el que potencia una curva ascendente para vencer tormentas perfectas (gran expresión que ya queda para el acervo comiquero merced a Antonio Martín, que con ellas expresó su sincera preocupación por la deriva del medio en nuestro país en marzo de 2013).

tormenta perfecta

Tormenta Perfecta.

Por otro lado, existe una cuestión: política editorial y autoral, vender es más que sacar el producto y dormirse en los laureles. Promoción, visibilidad en medios y en firmas autorales. Presentaciones, y venta de la obra al extranjero. Las ventas de “Cenizas” generarán beneficios a su autor, pero también la posibilidad de distribuir el cómic en Francia, por ejemplo. Y para que el cómic español pueda ser objeto de deseo en mercados extranjeros también hay que trabajar. Prestigio internacional (redes sociales, salones y eventos, y todo lo que ni se me ocurra, porque uno no edita, claro, ni es autor). Pero creo que parte del prestigio internacional deriva de la calidad bruta de las obras, así que, como opino que esta calidad hoy es mucha, tenemos un potencial claro.

Otro punto es el de las subvenciones. En Francia, ese paraíso envidiado pero incomparable como bien señalas en tu texto, se subvenciona al sector, claro que sí. Lo dice Tebeosfera y tengo el convencimiento de que lo dice bien: “La industria de los tebeos está considerada en Francia y Bélgica como un estimable patrimonio, de importancia no sólo económica sino (y sobre todo) cultural, amparada por ayudas y subvenciones estatales en muchos casos.” El entrecomillado no da cifras sino qeu habla, y es casi más importante, de “consideración” y cómo esta consideración revierte en el apoyo del estado a la historieta. Yo opino que las subvenciones no son malas, sino todo lo contrario. Un Gobierno que no puja por la cultura de su propio país es Mal, no Bien. Así que poco más añado. Solo que aquí, además, se subvenciona todo. Ejemplos: en 2013 el Gobierno de España destinó 70.000.000 de euros para financiar la compra de coches mediante el Plan PIVE 3. La patronal CEOE, disfruta al año de 400 millones en subvenciones. Y solo el PP se llevó 120 millones de euros públicos en 2011 (lo comenta en su blog Nacho Escolar, yo me fío de él y su gusto por las fuentes contrastadas). Pero miremos más cerca, que cómic y PP no tienen mucho que ver: las subvenciones al cine español en 2014 serán 50,8 millones de euros. ¿Cuántas se ha llevado las editoriales de tebeos nacionales en 2013? Ni idea, pero por mí ojalá fuesen las de la CEOE. Ahora, esto no deja de ser opinar sobre modelos de Estado y de sociedad. Yo lo tengo claro, y es respetable quien piense que todo sistema “subvencionador” es el mal. Dado que yo no pienso de ese modo, no hay más que hablar al respecto.

Algunas voces han propuesto la fusión como una posible vía planteando en cierto grado una sombra de oligopolizar el mercado como posible solución a una tormenta perfecta (exagero, lo sé, pero la fusión de editoriales puede llevar a un “mercado bipartito”, si se me permite la coña). Yo no lo veo ni lo veo interesante, más bien me horroriza la idea. Entiendo (como han sucedido) uniones puntuales o estratégicas para comprar y sacar determinado producto, pero el método absorción (y al final las empresas son personas y unas terminan cortando el bacalao más que otras, ergo, alguien absorbe) no me convence nada.

Pero es que además, soy muy defensor del do it yourshelf, no puedo evitarlo. Es una oción ética. Para que exista, bien es cierto, se precisa de una parte robusta, competitiva, competidora y comercial del sector. La que sea. Pero hablar de Fulgencio Pimentel y plantearlos en el rasero Panini o RH Mondadori es capcioso. Porque Fulgencio, amigos míos, son Ian MacKaye. Son los Dischord del cómic nacional. Su aspiración debe ser el auto sostenimiento (más allá de frases medio en serio en una red social, y conste que desconozco las cifras reales de venta de esa casa). No, el sostenimiento no debe ser su aspiración, digo mal. Eso será lo que les permitirá existir y mantenerse, y estoy seguro de que sudan para vencer a las pérdidas Manuel Bartual lo comentaba en Graf, y también Rubén Lardín espetando que “somos 3.000 en España los que leemos este tipo de cosas” –hablaba de los libros del Butano Popular, creo recordar, y del modelo Caramba!). Fulgencio, Caramba, los libros del Butano Popular (¿atacamos al mercado literario por sus ventas modestas en comparación con lo que vende Planeta? Absurdo, ¿verdad?)… no pretenden mantener un sector o darle empuje y posición de ventas masivas, no es su meta y atacar al sector pretendiendo que las modestas ventas de (digo a boleo) Apa-Apa, son el signo de la debacle, es desde mi punto de vista, equivocado. El problema será si Planeta no vende, o Panini, o una editorial que busca un lector masivo. Vengaaa… ¿cómo vas a pretender vender miles de ejemplares de Olivier Schrauschen si ni siquiera yo (que lo leí y lo difundí en Faro de Vigo) sé escribirlo sin darle al Google (“Olivier Schrauwen”, eso) ? XD.  Su aspiración es otra. Me gustaría ilustrarlo volviendo a Ian MacKaye, a sus siempre sabias palabras relativas al mundo (mucho más lucrativo) del rock, que en el fondo también definen con sabio romanticismo a casas como los Pimentel, Apa-Apa o Entrecómics Cómcis (floten o se ahoguen en la coyuntura del mercado actual).

“Lo que siempre le digo a la gente cuando me preguntan cómo se puede ganar uno la vida haciendo música, contesto [inciso propio: música, no historieta, música, y en EEUU]: ‘Olvídate, no es un puto trabajo’.  No se trata de plantearte si quieres ser camarero, abogado o músico. Es tu propia voz, algo que debes hacer si de verdad lo sientes. Y entonces me preguntan ‘¿Y cómo puedo llegar a ser famoso?’ No sé cuál es el secreto, no lo sé. Es simplemente algo que pasa o no pasa. Lo más importante para todo lo que uno haga es amarlo. Si lo haces, nunca te plantearás la importancia del éxito al cabo del tiempo.”

MacKaye, las cosas claras

MacKaye, las cosas claras

Ian MacKaye, sabiduría y belleza. La historia del hardcore y del alternativo americano. Una de las figuras más importantes de la historia de la música . De la creación y el negocio sabe más que tú y que yo. Más que todos nosotros juntos.

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VAMPIR, de Joann Sfar

Publicado en Faro de Vigo

Los monstruos también se enamoran.

En “Vampir” vamos a dejarnos llevar por una imaginación desbordada que abreva de los mitos del terror europeo para rejuvenecerlos con humor.

vampir (portada libro 1)

La portada más bonita de 2013

Joann Sfar es un poeta del lápiz. De su imaginación brotan historias llenas de lirismo que son expresadas con un dibujo hermoso, vivaz, en una planificación austera pero que siempre otorga un aire de dulce libertad a sus páginas. Joann Sfar es una máquina expendedora de historias. Vidas de artistas, aventuras en una prehistoria imposible, relatos gulliverianos, cuentos de músicos judíos ambulantes, tebeos para niños pequeños, alambicadas gestas de espada y brujería protagonizadas por animales al estilo Disney… uno, cuando se acerca a un título surgido de la imaginación sin fin de este francés licenciado en filosofía y en bellas artes, nunca sabrá a ciencia cierta qué se va a encontrar.
Esto es así si nos ceñimos a lo argumental. Pero como el arte de Sfar es completamente autoral, sí podremos imaginarnos varias cosas. Su obra está siempre perfumada con un aire ligero, de humorada intrascendente casi gamberra (o enteramente gamberra en ocasiones), sus historias se bañan en los géneros clásicos para desmenuzarlos y utilizarlos a su antojo, y su mundo interior es tan personal que siempre brota luminoso. Da igual que hable del pintor Pascin o que fabule sobre su propia vida en un mundo prehistórico, los temas del amor, el sexo, la fe y sus mecanismos, estarán ahí. Siempre. Es la trascendencia bien entendida. La trascendencia que divierte.
Así que ya sabemos algunas cosas que podemos esperar de “Vampir”, editado por Fulgencio Pimentel, una joya de edición (sin exagerar, una belleza como objeto). Vamos a leer una historia aparentemente ligera, donde el humor es un ingrediente importante para ligar un plato sobre el amor y el desamor, los celos, la vida y la muerte, el mal, la bondad y las creencias en lo divino. Para entrar en detalles, diremos que “Vampir” viste todas estas temáticas de terror gótico. El tomo reúne los cuatro primeros libros de la serie original francesa (vendrá un segundo tomo para cerrar la obra), y en sus páginas asistimos a la vida de Fernán, un vampiro de aspecto “nosferático” (ese modelo poco sexy de vampiro lampiño y cabezón, vamos) pero de modales deliciosos, asustadizo, enamorado y rechazado, voluble como un niño y sabio como un inmortal. Poca sabiduría, porque en los mundos de Sfar todo son dudas existenciales. Dudas para encontrar la felicidad, que llega en forma de amor, o de la búsqueda del amor, al menos.
Nunca sabemos dónde estará el amor verdadero, y en el universo monstruoso de “Vampir” menos aún… ¿en una mujer fantasma, una chica árbol, una humana víctima del vampiro, una exnovia vamp sacada de un cuadro de Munch? Para descubrirlo, debemos perdernos el estas historias llenas de mitos arcanos, golems, fantasmas y Baba-Yagas. Disfrutar el relato, porque Sfar es ante todo un cuenta cuentos capaz de atrapar con las dos primeras viñetas (“Alguien llama a la puerta del castillo, y el vampiro Fernand se inquieta”, ¿quién no quiere seguir leyendo un relato que comienza de esta forma?).
Como hemos apuntado, la forma ayuda, con un dibujo que mejora en cada aventura, muy libre, expresivo, exacto en el detalle necesario para la narración. Las páginas son sencillas (sofisticando su esquema hacia el tercer capítulo, “Transatlántico en solitario”) y la lectura fluida. Mejor, vertiginosa.
Además, el lector descubrirá porqué a un vampiro le gusta ir, con furtiva nocturnidad, a visitar el Museo del Louvre.

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