SPIDERWOMAN, de Dennis Hopeless y Javier Rodríguez

Reconozco que lo que me interesaba de esta Spiderwoman, a priori, era el trabajo de Javier Rodríguez, que sí, se posiciona definitivamente con la mujer araña como uno de los más importantes dibujantes de superhéroes actuales. Pero la realidad me ha ofrecido un tebeo además muy, muy entretenido argumentalmente. Sin romper patrones y con referentes clarísimos en la historia de la casa Marvel, entrega una historia con sublecturas enriquecedoras y una trama de intriga muy bien hilvanada, que nos hace, sencillamente, seguir para ver qué está pasando o como decía aquel, “quién lo hizo”.

Muy notable, y sin duda la serie, a la luz d elo que vamos viendo, va a más. Este es el tebeo Marvel, ahora que Ojo de Halcón (el de Aja y Fraction) ha concluido.
El texto, como siempre, una crítica para Faro de Vigo

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De Castelao ao mañá: unha ollada ao cómic galego

Ya es público: vuelvo a comisariar una exposición, en esta ocasión para el Servizo de Cultura e Lingua da Deputación de Pontevedra, a quien desde aquí agradezco su confianza.
Se trata de una muestra, parcial pero espero que jugosa, de cómic gallego a partir de la escasa producción hisotrietística del propio Castelao (producción que expondremos casi, casi íntegramente), en el marco de diversas actividades de la diputación pontevedresa en el “Año Castelao”.
Cuarenta y pico reproducciones en un paseo que comienza por el propio Castelao y avanza hasta el presente. Los que habéis visto aquella exposición que comisarié en su día para Museo de Pontevedra recordará las reproducciones “finales” que acompañaban a los originales. Bien, pues el material en esta ocasión es todo de aquel palo.

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Darías y el descrédito.

Manuel Darías es uno de los más notorios críticos de cómic del panorama nacional: su carrera es la de cuatro décadas de constancia, desde las páginas del Diario de Avisos, promocionando la historieta y ejerciendo la crítica del medio.
Eso hay que reconocérselo. Y respetarlo y hasta agradecerlo.
Pero últimamente está derivando hacia opiniones que no siempre me han resultado cómodas. Sin embargo el pasado seis de marzo, y en un texto centrado en la autora Mamen Moreu, escribe lo siguiente:

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No hay nada que añadir, solo sentir vergüenza ajena y decir desde este blog que personalmente siento que el descrédito más absoluto ha caído sobre Darías. En tan solo 33 palabras ha sepultado todo atisbo de credibilidad en su firma, a día de hoy.
No se puede obviar el papel casi fundacional de Manuel Darías en la crítica de cómics en prensa, sí, pero personalmente no puedo creer que alguien tan condicionado por un prejuicio machista tan salvaje (y gratuito, por cierto) pueda ser una fuente objetiva de crítica de medio alguno, sea cómic, literatura, cine o danza contemporánea.

El texto completo, lo buscas por ahí, no quiero capturarlo y alojarlo, ni enlazarlo tampoco.

 

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Fosfatina, una editorial viguesa

Pequeño texto sobre las andanzas de una editorial arriesgada y excitante que, tengo la suerte, son vecinos de mi ciudad, los aprecio y además los defiendo porque su material es de lo más interesante del mercado digamos “de vanguardia” (término demasiado mórbido y elástico, lo que es vanguardia para ti, no lo es para mí, pero por entendernos).

Amplía para leer en un clic.

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Hombre Máquina, Spiderman… aquellos superhéroes

Releer viejos clásicos o semi clásicos de un género reserva ciertas intrigas: el paso del tiempo puede ser un tsunami. Por eso me ha encantado recuperar para prensa (lecturas veloces, no esperes sesudos resultados) la grandísima etapa de la muerte de Gwen en Spiderman, y aquel Hombre Máquina que en manos de BW Smith ofreció un espectáculo para lectores de superhéroes que se querían más maduros. Perenne el clásico del hombre araña, algo lastrado por el paso del tiempo el otro (que acusa simplismo y falta de estilo frente a verdaderas revoluciones cercanas de la mano de Miller y el pelotón británico), aunque en ambos casos verdaderas muestras de esplendor gráfico. Ambos los comenté en un texto para Faro de Vigo.

: Visado : Página 6 Cómics 15 enero 2016

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NECRÓPOLIS, de Marcos Prior

Este cómic que ya no es caliente novedad, sigue en estos tiempos convulsos, siendo de lectura nutritiva, como todo lo que publica Prior:

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MIGUEL EN CERVANTES, de Miguelanxo Prado y David Rubín

A veces surgen curiosidades que merecen la pena, por curiosos (claro), inauditos y conseguidos, como este libro-exposición que une a dos de los poderes cósmicos de la Galicia historietera:
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Frank Miller en mi casa

Con dieciséis años ya eres todo un hombre hecho y derecho, por eso decidí, zas, dejar de leer tebeos de superhéroes.
Pero Miller me gustaba tanto…
Claro que yo ya tenía todo aquello de Daredevil, ya tenía Miller de sobra, así que sí, eran tiempos para cambiar de aires y leer cosas de mayores. Hasta había comprado Ronin, que era un Miller mazo raro pero seguía molando, porque además no era de supertipos pegándose. Era más disparatado, pero había coartada.
Así que Miller decidió desde su casa, allá en Estados Unidos, que me iba a voltear la cabeza como si fuera un trompo para dejarme descompuesto, y creó una nueva obra sobre, uf, Batman. Ah, no, superhéroes va a ser que no.
No piqué, porque ya era un tío maduro. Pero caramba, ese formato (aquello sí lo era, un formato, unas características físicas féreas como soporte de la obra) me impresionaba. “Prestige”, lo que quieras, un cómic con su lomo, con unos colores (lo ojeaba en el quiosco) “buenos”, no de puntitos…
Cuando salió al mercado el segundo tomo de la serie leí esta página, también en el quiosco:

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Y Miller se lanzó unas buenas risas, imagino, desde el otro lado del charco viendo cómo mi cabeza volteaba sin control. Lo compré.
Dark Knight no se parecía a nada previo porque no había nada como aquello (al menos, en mi universo de lecturas y conocimiento sparciales del medio). Ni en forma ni en tema: nada de continuidades y universos ficticios, esto era un “What if” que devolvía un Batman más real que el de todas las colecciones de la época dedicadas al hombre murciélago juntas. Tampoco había compacación posible en formato, ni en nada. No era europeo pero no era mainstream americano, ni underground.
¡El Milleranissssmo va a llegar! que diría el escritor borracho: no, ya estaba aquí. Una prosa dura, cortante, un dibujo extraño, feísta, un color radiactivo, unas páginas que llevaban los experimentos previos de Miller un paso o dos más allá. Unos enemigos loquisimos pero que eran como la destilación en forma de cuento de hadas de una crítica a la sociedad de su presente (los ochenta, chungo, chungo). Mutantes que nada tenían que ver con los de la X, pandillas callejeras, amoralidad, brutalidad, heroísmo y justicia, un ritmo endiablado, un color de Lynn Varley tremendo.

No era solo que aquello “no era para niños” (qué porras, yo era un mocoso, qué estupidez de razonamiento), se trataba de la capacidad de Miller para romper moldes, llevar el pastel a un extremo nunca cocinado y brindarnos un plato que excede la excelencia.

El cómic, vi entonces, con 16 o 17 años, era un arte poderoso, vibrante y que excede las bondades del dibujo (algo que siempre me gusrta, contemplar un buen dibujo, sea de José Domingo o de Tiziano) o del mero relato de hechos (¿ganará Batman o Superman?), porque es un arte narrativo que debe jugar con sus normas gráficas para hacer algo que, además resulta de una belleza visual bestial.
Así es Miller, brutalmente bello, cuando no patina (e incluso cuando lo hace, tiene el fulgor de los verdaderos colosos, es inevitable).
¿Qué habría sido de mí sin aquella lectura estremecida en la barra del quiosco? ¿Sin esa página podría haber sido yo el adulto come-viñetas en que me he convertido?

Dicen que la vida se debe a procesos, no a hechos puntuales. También que una mariposa aleteando puede provocar un huracán en el otro extremo del mundo. Frank Miller es el proceso de mi mariposa.

En estos tiempos, en estos lustros y hasta décadas en que cíclicamente algún listo se ríe del “decadente” Miller, conviene recordar que hablamos de un gigante que lo es desde hace treinta años, con muchas páginas alucinantes en su carrera, alguna muy reciente, y que aún levanta polvaredas con cada nuevo proyecto.
Un genio. No abundan.
Feliz cumpleaños, Miller.
En esta casa te queremos.

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Tres navajazos (DeForge, Marra, Matt)

Este viernes hablé de tebeos en faro de Vigo, tres obras personales y furiosas, cada una a su modo, para comenzar 2016 apretando las muelas bien (amplias para leerla con un clic):

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CÓMICS SENSACIONALES, de Santiago García

Un texto que lamento sea tan breve (papel obliga, es de faro de Vigo) sobre un libro que considero magnífico. Un clic para ampliar y leer:

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