Remar hacia la Torre del Vigía (o en respuesta a The Watcher and the Tower)

Esto fue una respuesta en comentarios de un post de Gerardo Vilches sobre el tema (ya tratado en este blog) de cómo está el patio de la historieta. Respuesta que puedes leer aquí.

Pero me ahorra un post, así que, con toda la jeta y un par de retoques e imágenes, lo traigo a mi blog.

El cómic no puede entenderse hoy como se hacía en los ochenta, por ejemplo. El modelo es otro ya, su papel de industria de entretenimiento popular ha caído estrepitosamente, con un agujero negro en los noventa ante el que, por comparación, el cómic nacional es hoy un sector positivo y esperanzador.

Ciertamente pocos autores viven de su actividad. Y ciertamente, dado que este panorama no es extraño ni sorpresivo, pocos son los que lo pretenden, o eso parece; desde Max hasta Álvaro Ortiz, raro es el autor que no diversifica su laboriosidad a partir de sus capacidades como creador o creativo. Ilustración, interiorismo, guiones televisivos, cine de animación, video clips… Pero de todos modos, es evidente que existen casos que sí, viven de la historieta. David Rubín lo afirma, y no tenemos por qué dudar de su palabra. Es un ejemplo, hay más. No muchos. Tampoco muchos cineastas viven exclusivamente de hacer cine, menos actores aún (el 72% de los actores españoles NO PUEDE VIVIR de su trabajo actoral, no lo digo yo) , y pocos son los escritores y músicos que viven de su arte. Poetas y bailarines, esos sí, todos forrados.

Pero quienes juegan al apocalipsis deberían consultar cifras de los que sí se acercan a un modelo de autor deseable (en el contexto que comento al inicio, claro… recordemos, esto-no-es-Japón), esto es, que vende moderadamente bien, no se quedan en 3.000 copias vendidas, ni mucho menos. Ah… No me he matado buscando o preguntando, casi todos los datos los recopila muy bien A. Serrano y los hace públicos, son accesibles.

  • Paco Roca ha salido con 10.000 ejemplares de Los Surcos del azar en diciembre. Ya se ha impreso una segunda edición. Y más de 50.000 ejemplares ha vendido Arrugas.
  • Mauro Entrialgo ha vendido de Cómo convertirse en un hijo de puta 18.532 ejemplares.
  • La primera edición de Beowulf, de García y Rubín, gozó de una tirada de 4.000 copias, puestas a la venta el 22 de noviembre y ya agotadas. Vamos  por la segunda, en pocos meses.
  • Papel estrujado, de Nadar, ha agotado su primera edición. No sé la cifra. Pero agotar una primera edición en menos de seis meses es una buena noticia.
  • El arte de volar de Altarriba y Kim (Edicions De Ponent) rondaba en ventas los 7.000 en noviembre de 2010 (sumando las dos ediciones, eso sí).
  • El joven Lovecraft, más de 6.000 ejemplares vendidos.
  • De Simiocracia ya ni hablamos, 50.000 ejemplares vendidos hace años…
  • Etc etc.

Uncle-scrooge

La “grapa”, por su parte, ronda ventas con un ancho de banda que va de los 17.000 (Spidermanes y títulos de ese rango) a los 3.000. Está genial, es importante que los superhéroes se mantengan, pues tienen algo de columna vertebral del sector. Me falta buscar datos sobre el manga, animo a completar el asunto en la charla, de haberla.

Pero el tema no es ser comparativos, grapa vs. manga, autores españoles vs. Spiderman… porque bueno, puestos a comparar deberíamos hacerlo con el total. Con la media de las tiradas nacionales en el sector literatura. En este sentido, en 2002 (ergo, antes de la crisis económica que tritura a la sociedad apuntando a su poder adquisitivo desde digamos 2008), según los datos del Instituto Nacional de Estadística, los libros de creación literaria son los que lanzan al mercado unas tiradas más amplias, con una media de 5.646 ejemplares por título. Se encuentra el dato en la red. Hagamos ahora un salto temporal: 2010.

“la disminución de la tirada media por libro, que se colocó en 2010 en 1.734 ejemplares, no hace sino confirmar una tendencia a la baja que se ha mantenido constante en los últimos cinco años. Desde el récord positivo de 2005, una media de 4.420 copias por libro, nada ha podido evitar el descenso paulatino, año tras año, hasta el dato de 2010”.

Fuente, El País.

Por tanto, y dado que en España evidentemente la literatura es un mercado mayor, y de más prestigio y alcance social que el de la historieta, creo que las cifras de venta de cómics aportadas no son tan malas y podemos entenderlas como claro signo positivo, cifras aceptables o directamente buenas (que son, repito, ejemplos de moderado éxito siempre puntual, pero que aleja el fantasma del catastrofismo, la mentira de los tres mil y, sobre todo acerca una idea… yes we can!). La cuestión es calibrar qué tipo de tebeo es el que potencia una curva ascendente para vencer tormentas perfectas (gran expresión que ya queda para el acervo comiquero merced a Antonio Martín, que con ellas expresó su sincera preocupación por la deriva del medio en nuestro país en marzo de 2013).

tormenta perfecta

Tormenta Perfecta.

Por otro lado, existe una cuestión: política editorial y autoral, vender es más que sacar el producto y dormirse en los laureles. Promoción, visibilidad en medios y en firmas autorales. Presentaciones, y venta de la obra al extranjero. Las ventas de “Cenizas” generarán beneficios a su autor, pero también la posibilidad de distribuir el cómic en Francia, por ejemplo. Y para que el cómic español pueda ser objeto de deseo en mercados extranjeros también hay que trabajar. Prestigio internacional (redes sociales, salones y eventos, y todo lo que ni se me ocurra, porque uno no edita, claro, ni es autor). Pero creo que parte del prestigio internacional deriva de la calidad bruta de las obras, así que, como opino que esta calidad hoy es mucha, tenemos un potencial claro.

Otro punto es el de las subvenciones. En Francia, ese paraíso envidiado pero incomparable como bien señalas en tu texto, se subvenciona al sector, claro que sí. Lo dice Tebeosfera y tengo el convencimiento de que lo dice bien: “La industria de los tebeos está considerada en Francia y Bélgica como un estimable patrimonio, de importancia no sólo económica sino (y sobre todo) cultural, amparada por ayudas y subvenciones estatales en muchos casos.” El entrecomillado no da cifras sino que habla, y es casi más importante, de “consideración” y cómo esta consideración revierte en el apoyo del estado a la historieta. Yo opino que las subvenciones no son malas, sino todo lo contrario. Un Gobierno que no puja por la cultura de su propio país es Mal, no Bien. Así que poco más añado. Solo que aquí, además, se subvenciona todo. Ejemplos: en 2013 el Gobierno de España destinó 70.000.000 de euros para financiar la compra de coches mediante el Plan PIVE 3. La patronal CEOE, disfruta al año de 400 millones en subvenciones. Y solo el PP se llevó 120 millones de euros públicos en 2011 (lo comenta en su blog Nacho Escolar, yo me fío de él y su gusto por las fuentes contrastadas). Pero miremos más cerca, que cómic y PP no tienen mucho que ver: las subvenciones al cine español en 2014 serán 50,8 millones de euros. ¿Cuántas se ha llevado las editoriales de tebeos nacionales en 2013? Ni idea, pero por mí ojalá fuesen las de la CEOE. Ahora, esto no deja de ser opinar sobre modelos de Estado y de sociedad. Yo lo tengo claro, y es respetable quien piense que todo sistema “subvencionador” es el mal. Dado que yo no pienso de ese modo, no hay más que hablar al respecto.

Algunas voces han propuesto la fusión como una posible vía planteando en cierto grado una sombra de oligopolizar el mercado como posible solución a una tormenta perfecta (exagero, lo sé, pero la fusión de editoriales puede llevar a un “mercado bipartito”, si se me permite la coña). Yo no lo veo ni lo veo interesante, más bien me horroriza la idea. Entiendo (como han sucedido) uniones puntuales o estratégicas para comprar y sacar determinado producto, pero el método absorción (y al final las empresas son personas y unas terminan cortando el bacalao más que otras, ergo, alguien absorbe) no me convence nada.

Pero es que además, soy muy defensor del do it yourshelf, no puedo evitarlo. Es una oción ética. Para que exista, bien es cierto, se precisa de una parte robusta, competitiva, competidora y comercial del sector. La que sea. Pero hablar de Fulgencio Pimentel y plantearlos en el rasero Panini o RH Mondadori es capcioso. Porque Fulgencio, amigos míos, son Ian MacKaye. Son los Dischord del cómic nacional. Su aspiración debe ser el auto sostenimiento (más allá de frases medio en serio en una red social, y conste que desconozco las cifras reales de venta de esa casa). No, el sostenimiento no debe ser su aspiración, digo mal. Eso será lo que les permitirá existir y mantenerse, y estoy seguro de que sudan para vencer a las pérdidas Manuel Bartual lo comentaba en Graf, y también Rubén Lardín espetando que “somos 3.000 en España los que leemos este tipo de cosas” –hablaba de los libros del Butano Popular, creo recordar, y del modelo Caramba!). Fulgencio, Caramba, los libros del Butano Popular (¿atacamos al mercado literario por sus ventas modestas en comparación con lo que vende Planeta? Absurdo, ¿verdad?)… no pretenden mantener un sector o darle empuje y posición de ventas masivas, no es su meta y atacar al sector pretendiendo que las modestas ventas de (digo a boleo) Apa-Apa, son el signo de la debacle, es desde mi punto de vista, equivocado. El problema será si Planeta no vende, o Panini, o una editorial que busca un lector masivo. Vengaaa… ¿cómo vas a pretender vender miles de ejemplares de Olivier Schrauschen si ni siquiera yo (que lo leí y lo difundí en Faro de Vigo) sé escribirlo sin darle al Google (“Olivier Schrauwen”, eso) ? XD.  Su aspiración es otra. Me gustaría ilustrarlo volviendo a Ian MacKaye, a sus siempre sabias palabras relativas al mundo (mucho más lucrativo) del rock, que en el fondo también definen con sabio romanticismo a casas como los Pimentel, Apa-Apa o Entrecómics Cómcis (floten o se ahoguen en la coyuntura del mercado actual).

“Lo que siempre le digo a la gente cuando me preguntan cómo se puede ganar uno la vida haciendo música, contesto [inciso propio: música, no historieta, música, y en EEUU]: ‘Olvídate, no es un puto trabajo’.  No se trata de plantearte si quieres ser camarero, abogado o músico. Es tu propia voz, algo que debes hacer si de verdad lo sientes. Y entonces me preguntan ‘¿Y cómo puedo llegar a ser famoso?’ No sé cuál es el secreto, no lo sé. Es simplemente algo que pasa o no pasa. Lo más importante para todo lo que uno haga es amarlo. Si lo haces, nunca te plantearás la importancia del éxito al cabo del tiempo.”

MacKaye, las cosas claras

MacKaye, las cosas claras

Ian MacKaye, sabiduría y belleza. La historia del hardcore y del alternativo americano. Una de las figuras más importantes de la historia de la música . De la creación y el negocio sabe más que tú y que yo. Más que todos nosotros juntos.

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