GRANDES PREGUNTAS, de Anders Nilsen

Publicado en Faro el 31 de mayo

El cómic de las grandes cuestiones.

Anders Nilsen ha creado una novela gráfica imprescindible con forma de fábula y espíritu mordaz, uno de los cómics de 2013.

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OCTAVIO BEARES. Diez años de trabajo paciente y crecimiento constante, esa es la singladura de Grandes Preguntas, del norteamericano Anders Nilsen. Editado en comic-books, poco a poco, con la paciencia de un amanuense, ahora se edita en un volumen de seiscientas páginas y acabado exquisito. Están detrás dos de las editoriales más proclives a la delicatessen, a la edición de joyas con forma de libro: Sins Entido y Fulgencio Pimentel. La coedición se puede entender como el esfuerzo conjunto por sacar un trabajo que no es cualquier trabajo. Grandes Preguntas es uno de los cómics más importantes de los últimos años, una obra bella, densa, irónica y lírica. Un arrebato de creatividad que mira sin aminorarse a gigantes como Spiegelman, Charles M. Schultz (el creador de Snoopy) o la tradición secular fabulística que nos lleva hasta el mismísimo Esopo.
Pregúntame lo que quierasNo somos muy de establecer comparaciones huecas para epatar al lector, y lo del escritor griego se debe tomar con pinzas, sí. Pero en esta historia de gorrioncillos, algún cuervo y una serpiente, no podemos obviar la ambición universal de Nilsen, que va más allá de la tradición de la historieta (y su gusto por emplear animales antropomórficos, de Mickey Mouse a Blacksad) para buscar la fuerza moral del cuento clásico.
La historia es sencilla, un grupo de pájaros dialogan en su hábitat, una zona próxima a una vivienda humana. Hablan de lo divino y lo infinito, se hacen las grandes preguntas de la vida. Pasan el tiempo. Y entonces aparece un elemento distorsionador de su vida. Cae una bomba sin llegar a estallar. No será lo único que caiga del cielo.
La irrupción de algo superior en el paisanaje social, cómo enfrentamos lo distinto/superior, cómo recreamos a nuestra imagen lo que nos supera, son las cuestiones que Nilsen desarrolla en su parábola.
Un cómic delicioso con una técnica depuradísima, donde el dibujo pasa de una sencillez mínimal a un realismo puntillista sin que se genere contraste, sino una natural simbiosis. Cada momento precisa de un tono gráfico, y comprendido esto, todo fluye. La narración se pormenoriza en cada gesto de los personajes o avanza a golpe de fuertes elipsis. Hay tiempos reflexivos y momentos de intensa acción. Hay páginas que detallan sobrecogedoramente el desastre (no revelaremos gran cosa en este sentido) y otras que atestiguan un discurrir del tiempo casi ocioso.
Nilsen, en fin, ha retratado la vida a partir de un microcosmos avícola (y unos cuantos humanos turbadores). La vida en toda su trascendencia, sin temor a enfrentar sus grandes preguntas y además hacerlo con humor. Espíritu «novela gráfico» puro: una obra personal, autoral, ambiciosa, que debería ser conocida y reconocida en la esfera de la historieta, por supuesto, pero también merecerá llegar más allá de círculos cerrados, alcanzando la universalidad de «Maus» (Art Spiegelman) o «Persépolis» (Marjane Satrapi).
Porque es magistral, y no las obras maestras no abundan. Ni en el cómic ni en la vida.

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