LET’S PACHECO: UNA SEMANA EN FAMILIA», de Laura y Carmen Pacheco

Cuando miro (figuradamete) a Laura Pacheco, lo que veo no me puede gustar más. Laura es restauradora de arte y esto es importante, porque los restauradores de arte, me consta, son gente encantadora, interesante y maravillosa. Y guapas.
Pero en cuanto a Laura-autora de cómics, la realidad es que si me pongo a estudiarla, ella y sus circunstancias me revelan el futuro del medio… y no puede gustarme más. Porque es un modelo nuevo y radicalmente diferente al autor de tebeos tradicional.
Pacheco es una chica joven, mucho, endiabladamente. Es mujer, claro, lo que empieza a NO ser algo curioso y a señalar dentro de este andro-mundillo de viñetas. Y sobre todo, es ajena al proceso (que parecía inevitable) de niño lector empedernido más o menos asocial que finalmente contacta con otros niños lectores con mano para sostener un lápiz y funda un fanzine. No tiene un largo pasado de fotocopias/concursos/breves publicaciones/cómics semiprofesionales/profesionalización, sino que viene de su casa (que en esto es como decir, «de la nada» en el cotarro comiquero) y abre un blog y allí dentro hace lo que le da la gana (cómics). Lo hace desde una libertad absoluta, claro. No rinde cuentas, no gana pasta, no tiene un jefe o editor, esa «mano amiga», ese «buen guía». Solo hace un cómic por reto personal. ¡Libertaaaad!, gritaban Braveheart y los novelgrafistas unidos. Y resulta que es buena, y gusta, y el boca a boca la convierte en tendencia porque todos nos pasamos a leerla.

En El Principio fue el blog.

No hay endiosamientos, no hay insistente asistencia salonera para hacerse hueco en el mundillo. Laura publica una tira al día y , como lo hace en un blog, lo hace casi de tú a tú. La autora al ras, hablando con sus lectores, compartiendo sus técnicas (abre un «turno de preguntas» en ese mismo blog. Y contesta).
Ese webcómic es Let’s Pacheco. Ese es el producto de Laura, y es tan transparente que hasta comenta el porqué: está en el paro y decide, mientras no encuentra trabajo, hacer una rita al día.
Inciso. Llegados a este punto ya hay una serie de cosas que llaman la atención. Canales nuevos, ausencia de endogamia (no fanzine, no mundillo) y universalización (un blog es universal, de acceso, de comunicación), juventud ajena al prototipo de autor (evidentemente Laura conoce el medio, es lectora, pero intuyo que no es una frikifan, que incluso como lectora se ajusta al modelo nuevo que persigue la novela gráfica: no coleccionistas sino simplemente lectores más o menos regulares).

Let’s Pacheco además es, como cómic, algo tan fresco que embelesa. Una serie de series humorísticas entre el surrealismo cotidiano y los «tranches de vie», el costumbrismo más amable, vamos, dibujado todo con una pericia que nos asombra. No puede ser que sin tirarte diez años fanzineando, de la nada aparezcas con tamaño dominio del medio. Pero es. «Let’s Pacheco» es el webconic del año sin duda (bueno, «sundaysonmars» carraspea desde el fondo, pero son modos opuestos, incomparables, así que no compararemos).

En su blog hemos conocido una autora que no rinde cuentas a nadie. Sí, puede verse el toque de Satrapi y de Dupuy/Berberian, pero está claro que Laura crea desde una pureza extraña a lo habitual, se nota que su bagaje no es el del fan fatal sino que viene de fuera. Intuyo que pesa más su hermana, escritora literaria y parte de la obra como guionista, que ningún autor de cómics español de los últimos años. Pacheco es el nuevo modelo, alguien que por no ser «de dentro» (en ese sentido hardcore y talibán que nos enorgullece tontamente cuando enseñamos nuestras bibliotecas frikis) aporta una riqueza y frescuras importantes. Sus cómics son sencillos pero con clase, tratan el mundo cotidiano sin filtros (salvo la imaginación para crear personajes y reirse de tópicos, como esas «Divas de diván» que coquetean con géneros y clichés cinematográficos -una vez más, ojo: cine, no tebeos… el «real world»-).

Y así, rompiendo los moldes del «cómo empezar en esto», llegamos al contrato y a Caramba! ediciones. Y a «Let’s Pacheco, una semana en familia«,donde acepta el reto , codo con codo con Carmen, su hermana mayor, de pasar del formato chiste breve al álbum de toda la vida.

talento y transparencia: Pacheco anuncia en su blog que será Álbum impreso

Y esta «semana dibujada» mantiene las constantes de su obra on line, así que hablamos de un tebeo sencillo y amable, cotidiano, biográfico. Y de un dibujo delicioso y expresivo y una intuición narrativa envidiable. Los personajes están logrados, son tridimensionales quizá por llevar mucho recorrido on line, o porque no hay truco, son sus padres y su hermana (y nadie más, esto es como un vodevil) y los conoce demasiado bien.

Primero sencillez amable, porque lo que se narra es algo común (nada freak, absolutamente universal… signos del presente, que advierto en Laura), una reunión para celebrar la Navidad. Y dicha reunión, contra el tópico, no es dramática, sino cotidiana e impregnada de esa sensación «El Almendro» de reencuentro. Incluso los momentos de tensión familiar (siempre en torno a pequeñas/grandes discusiones) se resuelve sin enfatizar las chispas (padre/hija) sino mediante  cierta sensación de absurdo cotidiano.  Y es que de absurdo cotidiano está lleno este álbum. Es esa mirada oblícua a las cosas «Normales» donde más vemos la personalidad autoral de las hermanas Pacheco, capaces de convertir en un gag hilarante la ingesta de uvas de fin de año, o de iluminar un capítulo tan anodino como suele ser la compra de viandas para la cena, un jamón que vertebra la  obra y presida cada capítulo (uno por día de la semana).

Segundo el dibujo sintonizando con este tono. Es delicado y sencillo, amable (la palabra que más se repetirá en este post), muy grato a la vista con su capacidad caricaturesca, el acabado agradable del lápiz, o una bendita facilidad para captar expresiones y gestos corporales que sencillamente ciega de brillante en la escena de la madre y una Carmen recién llegada a casa. Además, la página se compone con ajustada ortodoxia pero planificando muy bien, varía la paginación constantemente dentro de un estilo claro, europeo, si queremos entendernos así. Pero entre momentos resueltos con dos viñetas y páginas compuestas con más generosidad, Laura evidencia saber qué necesita cada escena, cada  momento. Dosifica así la intensidad emocional y apuntala el ritmo lector con envidiable dominio (y tanto, recordemos: es una debutante).

Y luego está el exquisito uso del color, puntual, icónico en cierto modo (como lo son por ejemplo las sempiternas gafas opacas de Papá Pacheco, signos gráficos para otrogar carácter a personajes, ambientes o escenas determinadas). Este empleo estratégico de cuidadas gamas me tiene enamorado desde los primeros posts en Let’s Pachecho-el blog, lo reconozco.

Así pues estamos, sí, ante un debut que mira a un público general (no comicfriquis) que en su tono amable y su humor blanco aspira a lo universal desde un bagaje nada endogámico, con un estilo ya plenamente marcado, en un libro de edición exquisita (menudo tacto su portada/contraportada), editado por la editorial del momento (Caramba!, animal on line, que trabaja preferentemente on line, y por tanto va a ser más fácil comprar sus productos on line que en una librería de cómics… otro signo de los tiempos, es el fin de las cuevas comiqueras y las maneras tribales para la historieta, amigos).

PERO, siempre hay un pero… hay que advertir puntos débiles donde quizá sí se note al novato tras el talento: en futuros trabajos largos habrá que pulir el dominio de la secuencia hilvanada; a veces (no siempre afortunadamente) nos da la sensación de estar leyendo posts recortados y unidos, donde unas cosas no llevan naturalmente a otras o generan nuevas situaciones, sino que parecen amontonarse en sucesión inconexa de anécdotas/entradas-de-blog. Y por otro lado algún guiño a su universo on line no cuaja, carece de entidad autónoma y simplemente no se entiende si no has leído el blog. En este sentido es incomprensible el guiño a la restauradora, personaje que aparece y desaparece sin poder ser entendido por la sola lectura del libro: dudo que sin conocerlo previamente como protagonista de su tira en el blog entiendas por esa viñeta quién demonios es esa chica gafotas (y entonces el chiste/guiño falla, pierde coherencia dentro del relato). Afortunadamente las «cosas de casa» parlantes, otro clásico de su webcómic, sí que están empastados en la obra con total eficacia. De hecho son muy necesarias y dan ese tono tan suyo, fabulesco y surreal, que sí, es un préstamo del blog, pero también parte de la identidad de las autoras y da su especial carácter al libro.

Son cosillas que no echaremos en cara sino que las advertimos. No dejemos que el buenrrollismo on line y las redes sociales nos cieguen: «Let’s Pacheco, una semana en familia» es una obra tan notable como deudora; deja deberes, pequeñas cosas a pulir por una(s) autora(s) que nacen con un notable y merecen un sobresaliente (lo tienen en tanto que webcómic on line, sin duda). De momento, a disfrutar este éxito (merecido, además) y de las no pocas risas que provoca su vida ordinaria, siempre extraordinaria.

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6 Comentarios Dejar comentario

  1. The Watcher #

    Me ha encantado tu reseña, Octavio, afinas muchísimo en tu análisis, y estoy bastante de acuerdo en todo. Sobre todo me interesa algo que yo dejé caer en mi reseña pero no desarrollé, todo lo que dices de venir «de fuera», creo que das totalmente en el clavo ahí. Son aire fresco, algo nuevo, que seguramente muchos verán con escepticismo, pero que puede ser muy positivo (por supuesto, no faltan los autores que sin tener bagaje lector alguno se lanzan a hacer su novela gráfica y no les sale, porque les faltan herramientas, pero es un precio que se puede pagar si también salen Pachecos de vez en cuando).

    • Octavio B. #

      no te leí porqu eestaba cociendo la mía, pero al finalizar este finde de cenas, reencuentros, comidad y viajes, lo haré.

  2. Octavio,

    ¡Felices Fiestas!

    • Octavio B. #

      idem Tristán, idem

  3. Octavio B. #

    Os voy a contar una anécdota que dice MUCHO de este cómic. Es de hace una hora, no más: comí fuera y en sobremesa CASI cuento una anécdota como si fuese de algún conocido: «jeje, como lo del jamón de…» y entonces me dí cuenta: la ‘anécdota personal’… era de Let’s Pacheco, el cómic: lo del Jamón. Latidos de realidad encerrados en viñetas un tebeo que transpira verismo hasta ese punto, despistadamente recordar sus pasajes como si fuesen anécdotas que alguien te cuenta… eso no pasa todos los días.
    Reallity Bites!!!

    • The Watcher #

      Cuando una escena o una escena de un tebeo se incorpora a nuestro imaginario cotidiano, en algo recurrente, es porque ese tebeo tiene algo, sin duda. Bueno, tebeo o cualquier obra, por supuesto.

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  • Octavio Beares - ahí lo tienes: LET'S PACHECO: UNA SEMANA EN FAMILIA, de Laura y Carmen Pacheco - http://t.co/09FjIOv5
  • ¡Caramba! - Octavio Beares reseña Let's Pacheco! Una semana en familia: http://t.co/HLgVPisv
  • Manuel Bartual - Octavio Beares reseña Let's Pacheco! Una semana en familia: http://t.co/HLgVPisv
  • Laura Pacheco - ahí lo tienes: LET'S PACHECO: UNA SEMANA EN FAMILIA, de Laura y Carmen Pacheco - http://t.co/09FjIOv5
  • Gerardo V. - Atentos a la reseña de @OctavioB_ sobre Let's Pacheco, que da muchas claves interesantes. http://t.co/yhkOCgc3