NOCILLA EXPERIENCE, LA NOVELA GRÁFICA, de Pere Joan

Vale, me resulta difícil llegrar más allá de una aproximación, digamos ligera, al Nocilla Experience de Pere Joan cuando no he leido la novela original de Mallo. Pero, por otro lado, tanto aparentemente como según leo en diversos blogs, la literalidad y escasísima tijera por parte de la novela gráfica respecto al referente literario arroja una sombra bastante exacta sobre el telón blanco.

Por ello puedo entender varias cosas: la primera, Joan ha optado por arriesgar antes que buscar legitimaciones «cultistas». No se trata aquí simplemente de adaptar un libro bien conocido, y de claro prestigio literario y «artie», para más inri (lo que da un empaque que, lamentablemente, el cómic por sí mismo apenas está, hoy por hoy, comenzando a disfrutar), ni de hacerlo para empaparse de esa aureola, vacuo rompimiento de gloria que, de tanto fulgor, a veces no deja ver el objeto en sí mismo. En este sentido, ¿cuánta adaptación al cómic de historias de otros medios (novela, cine, teatro…) no son, como obra de historieta, un pequeño fiasco?¿cuántos autores auspiciados por el sentimiento de inferioridad no han acudido a pretextos de qualité sin cuidar los andamios realmente importantes, esto es, hacer un buen cómic en sí mismo?. Bueno, como no es este el caso, pasemos la engorrosa página: «Nocilla experience, la novela gráfica«, no cae en esas trampas. Es excelente.

Y la segunda cosa que advierto de la lectura de Joan, muy ligada a lo anterior, es que estamos ante un reto, una soberana dificultad, como solo puede ser el llevar (no adaptar exactamente, sino traducir) de un medio a otro algo de escasa intención narradora. Aquí pocos hechos se nos narran, poco sucede, y sí se describe. Lugares, tipos, estados de ánimo, ideas físicas, proyectos empresariales… ¿cómo acometer esto desde la historieta? Pues por supuesto usando los medios propios de la historieta. Demostrando que desde el cómic todo se puede intentar, que no conoce de restricciones a priori.

«Nocilla experience» da la espalda a las tradiciones, porque la tradición marca, con el 99% de obras publicadas en la historia del medio, que los cómics son artefactos para contar sucesos, acciones, cosas que ocurren. Si hay mucha acción, además, pues mejor. Para abarcar sensaciones, abstracciones o conceptos puros, ay, va a ser que no. Pero cuando uno defiende que un medio tiene mucho de arte, defiende también que, dentro de un orden, su ambición no debe conocer fronteras y autores vendrán que, ahí donde hasta hoy se dijo «por aquí ya no se puede pasar», mostrarán el talento y la imaginación para, con los aperos que le son propios (y hablamos de los recursos artísticos del cómic como disciplina, insisto: esto no es literatura, ni ilustración, pintura o diseño), abrir nuevos caminos y demostrar que no hay nada que, al menos, no puede intentarse.

Al leer «Nocilla Experience, la novela gráfica», me ha venido a la cabeza no pocas veces ese monumento que es «Ciudad de cristal», adaptación de un Paul Auster por Karasik y Mazzucchelli; la obra cuyo título es infinitamente más sencillo de escribir incluso en su idioma original (City of glass, chupao) que los apellidos de sus autores… y un trabajo donde la imbricación texto/imagen supone un trampolín para Pere Joan. Partiendo de esa ya lejana experiencia de los noventa (uno de los pilares de la moderna novela gráfica), Pere completa su obra, en la que hace convivir texto e imagen de un modo fabuloso, convirtiendo la segunda en algo así como ideogramas que completan y crean tono emocional para el discurso escrito por Mallo. Es un atrevimiento que pone «Nocilla Experience» en la senda de los revolucionarios, pues sin duda lleva la idea de «adaptación» a un nuevo terreno. Como Mazzucchelli y Karasik en su día, sí…

 

(Nocilla, la dieta perfecta para aprender cómo ir más allá...)

Y ojo, no es el mallorquín ningún novatillo, claro, un autor a la sombra de padres creativos, o «under the influence», pues lleva editando desde los primeros ochenta (ergo, de la quinta de Mazzucchelli y algo anterior, y por supuesto muchísimo más veterano que Agustín Fernández Mallo), de modo que podemos suponer que hay aquí constantes (toca ahora confesar mi aproximación tangencial a la obra, licuefacta, hipnótica, como de duermevela, del dibujante… aunque algo sí le he catado, conste). En «Nocilla experience» hay ese tono de extrañeza, hay un lirismo distópico, enrarecido, y hay el gusto por volar libre, lanzarse, y desde un estilo ya reconocible tirarse a la turbia piscina y ver qué pasa.

Lectura compleja, mucho. También absorbente, que además (nota al margen que merecería primeros párrafos) consolida dos ideas: la autoría, desde la mismísima portada, recae completamente en Joan, no en el autor de la obra literaria (porque aquí estamos ante otra cosa, igual que un espejo ofrece un igual en su reflejo, pero son cosas diferentes el cristal y el objeto original). Y otro, también desde el título, «la novela gráfica», para que, quien quiera, siga empecinado en volver sobre el tema. En todo caso, es excelente, una lectura que atrapa y reta al tiempo. ¿Qué más podemos pedir? llámenlo como les plazca. Pero cómprenlo.

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2 Comentarios Dejar comentario

  1. Miguel #

    Tendré que darle otra oportunidad porque se me ha caído de las manos, tal vez por mi falta de pericia al volante. No me convence la novela en si; su traslación al comic me parece que esta más que lograda, pero es lo que cuenta lo que me interesa más bien poco, no me engancha. No es ensayo, no es novela; es un pastiche falto de emoción y demasiado interés para mi gusto. Quizás el problema sea mio; prometo volver a intentarlo con más ganas. Gran reseña de todas formas, y sobretodo un trabajo arriesgado de Pere Joan.

    • octavio #

      Bueno Miguel, si no te engancha, no le des más vueltas. Yo sí me enganché porque ese mundo entre hiperrealista y onírico que describe sí me atrajo, pero esto ya son gustos de cada cual.
      Lo que uno quiere, a la hora de hacer crítica, no es tan solo decir si me gustó, porque el disfrute personal es algo intrasferible y va a misa, no voy a discutir con nadie si a título personal no le gustó un cómic, claro… sino sus cualidades intrínsecas, y creo que las tiene, por atrevimiento y resultados.
      Así que oye, si quieres volver a intentarlo, piensa primero en si te merece la pena: hay mucho cómic ahí fuera y cada cual tiene sus gustos 😉

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  • Octavio Beares - una reseña escrita antes del viaje, para mantener la llama de Serie de Viñetas: NOCILLA EXPERIENCE, de Pere Joan -…
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