«FOUR COLOR FEAR, cómics de horror en los años 50»

[Artículo publicado en faro de Vigo el 3 de Junio, en una versión ligeramente ampliada]

Hurgando en los orígenes del cómic de horror.

“Four Color Fear” recopila a diversos autores que, en la década de los cincuenta, atrajeron a un lector adolescente y adulto a base de historias truculentas, terror malsano y mucho humor soterrado.


En los años cincuenta los Estados Unidos vivieron una explosión creativa en los cómics que tuvo mucho que ver con el género del terror, lo sórdido y el empeño en asustar a los lectores. Con el desmesurado éxito de la editorial EC (Entertainment Comics), que inició y popularizó géneros de probada fortuna tanto en el cine como en la literatura como la ciencia ficción, el género bélico, el cómic de intriga y sobre todo la historieta de terror, los comic-book arrasaron entre los adolescentes, que compraban religiosamente un producto barato, a todo color y trufado de historias autoconclusivas de significativos nombres. Cabeceras como “Historias de la cripta”, “La bóveda de los horrores” o “La guarida del miedo” ejemplifican este gusto por lo macabro. Y gustó, tanto que finalmente, en la era censora de la caza de brujas y la paranoia social se terminó en la autocensura, en códigos morales que arruinaron lo que había sido una explosión de creatividad y calidad, gráfica y narrativa, a lomos, sí, de un género poco refinado, pero enfrentado con pasión y entrega por numerosos autores y editoriales.
Diábolo Editorial ha publicado “Four color fear”, un exquisito libro-antología de cabeceras y autores que, en la década de los cincuenta, compitió con la imbatible EC. Muchos de estos proyectos tenían una única meta: vender. Vender tanto como la EC Comics mediante la copia y plagio directos de su rival, pero también es verdad que en esta legítima búsqueda de la rivalidad comercial ha habido grandes ejemplos de excelencia creativa. Ejemplos como las cuarenta historietas que recoge este excelente libro. Autores como Jack Cole, Wallace Wood, Basil Wolverton o el “Estudio Iger”, nombres punteros en la historia de los cómics que revolucionaron las formas del llamado noveno arte. Además el libro se engalana con jugosísimos apéndices y reproducción de portadas originales en un trabafo ciertamente inmejorable.
Desde el presente, el interés por estas narraciones macabras y bizarras es múltiple: por un lado se puede advertir el magisterio de sus creadores, cómo partiendo de un planteamiento restrictivo (la necesidad de montar, como frágil castillo de naipes, toda una historia con su presentación, desarrollo y conclusión en apenas cinco páginas) son capaces de generar set-pieces perfectas donde se aprovecha cada recurso para sintetizar maravillosamente todo aquello que se pretende narrar.
Pero también hay que contar con el efecto nostálgico de unas narraciones de otro tiempo. Leer “Four Color Fear” es como acercarse al cine de serie B, cintas cándidas como las de Jack Arnold, o a las novelas populares de quiosco (los llamados pulp). Y también es enfrentarse a unos cánones de lo sórdido más bizarros, incluso políticamente incorrectos, que, en pleno 2011, terroríficos. Y en cierto modo, el lector, sobre todo aquel que fue niño antes de la explosión del cómic de autor en el tardofranquismo, de revistas como Rambla o el cómic adulto en los ochenta, aquel que recuerde su infancia asociada a Bruguera, al Capitán Trueno y a una historieta de alma muy diferente al panorama actual y sin duda más elaborado, sentirá empatía con estos tebeos de una pieza, soberbios, sin dobleces, transparentes en sus primigenias intenciones.

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2 Trackbacks

  • Octavio Beares - buenas... me olvidaba de publicar esto en Serie de Viñetas: Four Color Fear- http://t.co/VmtI7J7
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