FRANK, «comic surrealiste»

Con “Frank” nos encontramos por primera vez con la posibilidad de disfrutar en España de uno de los autores más importantes de lo que podríamos llamar en nuevo underground.

Cuando un autor de cómic logra que la introducción a su trabajo se la escriba ni más ni menos que Francis Ford Coppola, tendremos claro que no estamos ante un advenedizo cualquiera. El mundo de la historieta no suele llamar (ni recibir atenciones) a puertas ajenas al propio mundillo. Por eso el que el autor de “Apocalpsis Now” se deshaga en elogios ante este volumen en el prólogp, puede ser indicativo. Sin embargo, y con todo lo llamativo que resulte este dato, no debemos caer en la trampa de ensalzar una obra por el mensajero que nos la presenta, ni encumbrar algo por el hecho de que un famoso director de cine (u otra figura mediática) lo ensalce. Hay que hablar y atender al cómic en sí, olvidando los oropeles que la rodeen.

Con esta ética crítica también hay que repetirlo: no, no estamos ante un advenedizo cualquiera. Jim Woodring (Los Angeles, 1952) es una figura notable, un bastión del último underground americano. Inicia su carrera como fanzinero en 1980, y en el 86 la editorial Fantagraphics comienza a editar su obra profesionalmente. “Frank” será su creación más célebre (dentro de los márgenes de celebridad que otorga el cómic independiente, claro), un extraño animal antropomórfico que no alcanzamos a identificar. Ni gato ni ratón, con algo de castor, bípedo, y rodeado de criaturas aún más extrañas que él, como Whim (o “el Antojo”, criatura con cara diablesca) o Manhog, un hombre-cerdo que, según el autor, representa una “lamentable figura paterna”.

Al hablar de un mundo de representaciones y símbolos llegamos al núcleo de lo que supone como experiencia lectora “Frank”. El libro  editado por Editorial Fulgencio Pimentel (una verdadera exquisitez, por cierto, de verdadero lujo), es un conjunto de relatos prácticamente sin palabras y de extensión variable. Supone una zambullida en ideas abstractas, simbología surrealista, comportamientos rituales y enigmas tanto en las situaciones como en las formas. Historias inverosímiles con criaturas inventadas, oníricas, imposibles. Formas mutantes que afectan a la sencilla vida de Frank (personaje inocente, también algo canalla, contradictorio), peligros pesadillescos, monstruos que sufren, cosas-mascota… así son los universos imposibles de Woording, turbadores y al tiempo adictivos.

Y la forma se imbrica totalmente con este fondo, como ocurre siempre en las obras mayúsculas. Woodring es deudor en el estilo de los clásicos como los iconos Disney, o “Felix el Gato”, con un dibujo limpio, de suaves formas. Y “Krazy Kat” es sin duda un modelo para “Jim” en la captación de “realidades irreales”. Pero también posée un abigarramiento y cierto pulso, digamos feroz, que lo acerca a Robert Crumb o Gilgert Shelton. Y ¿no son las extrañas monstruosidades que habitan estas viñetas, parientes cercanos del abigarrado mundo de El Bosco? ¿No es el de “Frank” un escenario plenamente surrealista? Los paisajes que habitan estas criaturas basculan entre los ensueños megalómanos de Salvador Dalí y las pesadillas inquietantes de David Lynch, llenando sus viñetas de entornos inclasificables donde se viven historias imposibles. Todo ello esconde preguntas y plantea la esencia de nuestra naturaleza (la crueldad, la vida de sufrimientos, el sentido de la amistad…), pero de un modo velado y sin siquiera insinuarnos alguna respuesta. El debate queda propuesto. El lector debe enfrentarlo.

Publicado en Faro de Vigo el 18 de Febrero

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2 Comentarios Dejar comentario

  1. de Frank leí alguna entrega dispersa en inglés (bueno… se me entiende: en edición americana), pero no estaba preparado para el impacto de este primer libro que nos regala Pimentel: qué joya! Y no hablo solamente de la calidad de edición, claro: ahora mismo tengo el libro bien a mano, junto a Edén y a los dos libritos de McNaught, para hojear cada poco.

    • octavio #

      Joya doble, sí, por el fondo (la obra) y por la forma (el libro)
      Candidato ya a mejor del año. O entre los mejores, vamos