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De números uno, misterios y recortes

Hoy toca hablar de televisión. Empecemos por los dos exitosos estrenos de Antena 3: El Número 1 y Luna, el misterio de Calenda. Uno me ha sorprendido para bien y el otro, sinceramente, para mal.

Por orden de aparición en la parrilla, hablaré de El Número 1. El nuevo programas de talentos me gusta y mucho, por una simple razón: hay varios talentos en el concurso. Creo que nos encontramos ante futuros artistas con personalidades marcadas, distintas, que se alejan del prototipo de artista comercial de las últimas etapas de O.T en T5. Hay buena materia prima que por supuesto tiene que ser pulida, pero tiene un aroma a la primera edición de O.T y eso me gusta. Prima el espectáculo, pero en el sentido morboso de la cadena de Sálvame. En el sentido más bien de “espectáculo artístico”, donde jóvenes y veteranos ponen la carne en el asador para demostrar su valía. Hay espacio para los veteranos y los jovencitos, para los showman y las cantantes líricas. Dicen que en la variedad está el gusto y en El Número 1 hay de todo y bienvenido sea. Otro acierto, el jurado. Te pueden gustar más o menos, pero es mucho más razonable que ellos que saben lo que es estar ahí poniendo todas sus ilusiones valoren el trabajo de otros. El criterio de un publicista con mala leche y un hijo de una tonadillera no me parece un criterio de lo más reseñable. Tras Tu Cara Me Suena, Antena 3 ha encontrado un relevo natural muy digno, muy familiar, muy entretenido y con un sentido del espectáculo remarcable.

Con respecto al último estreno de ficción, solo puedo decir que me ha entristecido el resultado del primer capítulo. Tras productos tan dignos ultimamente en nuestra ficción como Con el culo al aire y La Fuga, creo que esta serie no me va a enganchar. Solo la mirada del hombre lobo del comienzo ya me pareció tan de “cartón piedra” que mis peores temores se empezaron a cumplir. La trama misteriosa que mezcla algo de la fantástica Punta Escarlata con toques “internadescos” y “crepusculares” no me convence, diría que me chirría mucho y me da mucha pena. Belén Rueda cada vez me gusta más, se notan las horas de ensayos en el teatro. En el escenario se siente, cada vez más, “como pez en el agua”. El resultado de audiencia fue muy positivo, pero veremos a ver si se mantiene. El trabajo interpretativo en general del elenco es muy correcto y, por eso, reitero que me da pena que el resto de elementos desluzcan su trabajo.

Mientras Antena 3 no para de estrenar nuevos productos, TVE sigue paralizada y con ello las productores se llevan las manos a la cabeza. Estoy esperando con ansias Gran Reserva, me apetece seguir disfrutando todas las semanas del trabajo de Emilio Gutiérrez Caba y Ángela Molina entre otros. Dicen los que mandan que “el ocio no es una prioridad en el gasto”, se ve que no entienden a sus ciudadanos que necesitan distraerse con productos de calidad como los que ha ofrecido la pública hasta ahora. Es tiempo de recortes, de dedicar el horario de máxima audiencia a clásicos, ¿Para que están cadenas tan fantásticas como La Sexta 3, Paramount o La 2? y el séptimo día seguro se le dedicarán a la vuelta al ruedo mediático de Ramontxu. Sorprende eso sí que contraten a Julia Otero, la única alegría en el gris futuro de nuestra televisión pública. Por cierto, no caen en la cuenta que el sector audiovisual necesita de lo público para sobrevivir y, con ello, los puestos de trabajo de cientos de personas (técnicos, productoras, actores…)

Cierro esta reflexión con dos interesantes regresos que ocuparán la noche dominical de Antena 3. Sardá y Buenafuente. Primero llegará este domingo Buenafuente y después el ex marciano. Sinceramente, espero que funcionen y con ello vuelva el entretenimiento alejado del colorín, esa lacra que trajo a España un programa tan copiado como Tómbola. Bienvenidos de nuevo al circo televisivo, buenas noches y buenafuente.

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Escucha la entrevista a Yon González que estrena “Gran Hotel”

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Entrevista a Ramón Campos, creador de Gran Hotel

  Hace unos años, Ramón Campos era un completo desconocido en el mundo de la televisión. Procedente de un trabajo previo en las cadenas autonómicas, se lanzó a la piscina sin red con un producto muy recordado: Desaparecida. Una serie que ha tenido el reconocimiento de la audiencia y varios premios internacionales. El reparto y una historia que “tocó” al espectador fueron las bases de este inesperado éxito. En cada proyecto, quiere ir más allá. Gran Reserva, Hispania, Guante Blanco y ahora Gran Hotel, una de las apuestas más decididas de Bambú Producciones que se está rodando en parajes tan inolvidables como el Palacio de la Magdalena de Santander y que se estrenará el próximo martes 4 de octubre a las 22:30h en Antena3.

 Creo sinceramente que hasta ahora Bambú Producciones se ha distinguido por dos señas de identidad claras como son la calidad y lo distinto de vuestros productos… ¿Cuáles son los criterios que seguís a la hora de elegir la siguiente historia a contar en televisión?

Buscamos cosas que no hayamos hecho antes, aunque tenga elementos comunes como el hecho de que todas sean dramas con elementos de thriller. El reto está en hacer con esos mismos mimbres, un producto distinto. Hicimos Desaparecida, Guante Blanco. Había productos de temática similar a Gran Reserva, pero pensamos que podíamos encontrar un ritmo y una narrativa distinta a la que se había visto anteriormente en España. Si sumamos Desaparecida, Gran Reserva, principios de siglo y Agatha Cristhie nos da Gran Hotel.

 Uno de los puntos fuertes de vuestras series son los repartos con gente como Emilio Gutiérrez Caba, Lluis Homar o Concha Velasco entre otros, ¿Cómo conseguís que actores de este nivel se sumen a vuestros proyectos?

 Nosotros mismos cuando vemos el reparto completo, nos vemos totalmente sorprendidos. Partimos de un personaje que tenemos claro que es el centro del reparto y desde ahí comenzamos a construir el reparto. En el caso de Gran Hotel fueron Yon González y Amaia Salamanca. Y desde ahí añadimos a Adriana Ozores y a Concha Velasco, actrices que dan mucho peso al proyecto. Solemos ponernos delante de la foto del actor para imaginarnos si pega en el personaje. Tú ves a Emilio Gutiérrez Caba, Ana Risueño y Francesc Garrido, piensas entonces en que pegan como familia. Es un proceso natural, muy orgánico. En el caso de Hispania pensamos en Lluís Homar desde el principio. Si no le teníamos a él para hacer de Galba, nadie se iba a creer al personaje. A día de hoy, sigo sin imaginarme a otro actor metido en la piel del Pretor. Una vez que tienes un nombre importante en el reparto, el resto van viniendo. Si tú tienes a Amaia Salamanca, Yon González y Adriana Ozores, si llamas a Concha Velasco y ya se suma.

 ¿Qué nos espera en las nuevas temporadas de Gran Reserva e Hispania?

 Gran Reserva. Terminamos con Vicente Cortazar marchándose de la casa y con Rosalía haciéndose con el poder. En esta temporada veremos como intenta recuperar la empresa, pero sobre todo a su familia que es lo que realmente le mueve. En la familia Reverte, nos apetecía que Sofía (Ángela Molina) empezase a trabajar en la bodega por las dificultades de su familia con Lucía en la cárcel por culpa de Raúl. Pablo, personaje que me encanta como interpreta Francesc Garrido, va a tener un affaire. Gustavo va a intentar disfrutar, por fin, del poder en las bodegas, algo que tanto ansiaba. Creo que los espectadores no se van a sentir defraudados. Vamos a tener tres o cuatro nuevos personajes.

 Hispania. Esta temporada vamos a contar la muerte de Viriato. A partir de ahí, vamos a intentar contar la historia de los hispanos. Esperamos darle un final por todo lo alto a Viriato.

 ¿Qué significa Desaparecida en vuestra trayectoria?

 Desaparecida fue nuestra primera experiencia en Madrid. Veníamos de trabajar en autonómicas y llegamos a Madrid con un proyecto muy distinto a lo que se había visto en televisión en España. Llegamos en un momento en que Televisión Española las había pasado “canutas” con el fracaso de Como Perros y Gatos y Con 2 Tacones. Fuimos un poco inconscientes y no nos preocupamos de las audiencias. Fuimos muy respetuosos con la historia de la serie. No era entretenimiento puro y duro como Hispania. Nos implicamos muchísimo con la serie contando la historia de muchas familias que han pasado por ese drama. Quisimos mostrar dos campos diferenciados: la familia y la policía. Además, jugamos con la narrativa. Fue una experiencia muy grata, que nos sirvió para aprender mucho. Aprendimos aún más de Guante Blanco.

 ¿Por qué fracasó de esa forma Guante Blanco?

 No tenía un gancho tan grande como Desaparecida, la historia no tocó al espectador. Creo que desde la producción ejecutiva tomamos unas decisiones erróneas. Cuando hicimos nuestra particular “autopsia del cadáver”, nos dimos cuenta de que no teníamos un gran malo. Una serie tiene que tener un gancho muy fuerte, para que los espectadores vengan a ver tu serie. Teníamos un reparto muy sobrio, muy elegante, pero le faltaba un gancho en el reparto.

 ¿Estuvo desde el principio en mente localizar la serie en el Palacio de la Magdalena?

 Cuando empecé a escribir la serie, me metí en Google y busqué “palacio”. Vi la foto del Palacio de la Magdalena y , al instante, me di cuenta de que era lo que buscaba. Mandé a mi localizador a patear toda España, pero no encontró otro sitio como el Palacio. Finalmente, nos pusimos en contacto con el Gobierno de Cantabria y las facilidades fueron muchas. Estamos muy felices por poder rodar aquí. No hay ningún lugar así en toda España.

Fotografía de J.M PLAZA para DESDE MI BUTACA

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Carlos Rivera. Periodista. + información