NEW YORK

Cuando los vascos atascaron la entrada a Nueva York

“Y los vascos atascaron Nueva York”  (pdf /web / Menéame). Deia, 20 de marzo de 2011.

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Qué es ser emigrante

Tras diez o doce días hacinados en la bodega del transatlántico, los emigrantes salían a cubierta y descubrían la Estatua de la Libertad. En su mano algunos creían ver una espada. Eso es ser emigrante, según Georges Perec: ver una espada donde hay una antorcha… y no equivocarse.

Luego se quedaban paralizados ante la línea de rascacielos de Manhattan, una silueta que muchos campesinos europeos no podían comprender y que algunos tomaban por una asombrosa cordillera de montañas rectilíneas.

Ir a América era como emigrar a la Luna, dijo Golda Meir.

Los barcos no atracaban en los muelles de Manhattan sino en el islote de Ellis, donde a los emigrantes les esperaba el gran centro de recepción. Entre 1892 y 1924, doce millones de personas entraron en ese edificio huyendo de la miseria negra, del hambre, la guerra, la persecución racial: cientos de miles de italianos, irlandeses, británicos, alemanes, austrohúngaros, ucranianos… Habían apostado los ahorros y las últimas ilusiones a la carta americana y allí, en una inmensa sala, se jugaba su destino.

(“Malkoen uhartea“).

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El próximo sábado se cumplirán cien años del día en que hubo un colapso de vascos en Ellis Island, como cuenta  Alberto Barandiaran en la revista Nora. El 19 de marzo de 1911, el buque La Touraine llegó a la isla procedente del puerto francés de Le Havre con 1.077 emigrantes a bordo, de los cuales 150 pertenecían a “la raza vasca del norte de España”, según el cronista del New York Times, aunque en realidad muchos de ellos tenían nacionalidad francesa. Casi todos eran chicos de entre 16 y 20 años, alguna mujer y ningún niño, en camino hacia los estados de Idaho, Nevada y Montana, destino habitual de los pastores vascos. Según el cronista, llevaban txapela, parecían gente dura y de pocas palabras (¡a ver!).

Surgió un problema: eran todos monolingües. Se les acercaron traductores que hablaban en español, en francés, en inglés, incluso en alemán. Pero no conseguían entenderse ni media frase. Como no podían hacerles los interrogatorios ni las pruebas habituales, los vascos quedaron a la espera y produjeron un atasco de varias horas en el centro de recepción de emigrantes. Al final consiguieron traer a Ellis Island a algún emigrante vasco que llevaba ya un tiempo en Nueva York y hablaba inglés. Cumplieron los trámites y los 150 vascos desembarcaron en Manhattan.

En el archivo histórico de Ellis Island figuran los nombres de aquellos que desembarcaron del barco La Touraine: Jose María Ballarena (Elizondo), Pedro Juan Ainziburu (Luzaide), Jean Bidondo (Aldude), Lorenzo Gandarias (Gernika), Geronimo Gerrikagoitia (Arteaga), Jose Martin Alzugarai (Lesaka), Caledonia Errandonea (Bera)…

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Y yo sin ver todavía Amerikanuak. Hemos pasado lo mejor de la vida detrás de las cochinas ovejas…:

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No conocía esa expresión que aparece en el recorte del New York Times: “It was all Greek for them“. Supongo que significará “todo les sonaba a chino”, ¿no? La curiosa geografía de la extrañeza: me suena a chino, ¿me suena a griego?, me hago el sueco, menuda algarabía (o sea: arabiya, árabe), menudo galimatías (explica José Antonio Millán que deriva de barimatía, que a su vez viene de Joseph ab Arimathia, o sea, de José de Arimatea: como si me lo dices en arameo; pero vete a saber).

¿Cómo se dice en otros idiomas “me suena a chino”? ¿A qué idiomas suenan los idiomas raros en otros idiomas?

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Nací en Donostia-San Sebastián en 1976.
Soy periodista satélite.
Kazetari alderraia naiz
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