Sur place

Quiero ser más lento. Quiero quedarme mucho más tiempo quieto en el mismo sitio.

Decidí ver este vídeo entero, sin saltarme ni un segundo. En Youtube algunos comentan que es aburrido.

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Dos ciclistas se quedan quietos sobre sus bicis durante cinco minutos. Sin esa musicaza anfetamínica y esos focos danzantes, parecería un fragmento del siglo XIX, de cuando la gente contemplaba espectáculos en los que no sucedía nada durante minutos y horas. Entonces causaban furor las pruebas de Seis Días en los velódromos europeos y norteamericanos, con los ciclistas dando vueltas y más vueltas a la pista durante diez o doce horas diarias, seis días seguidos, con apenas algunos momentos de emoción espolvoreados entre tantas horas de persistencia. Duraban seis días porque el séptimo era el día del Señor y no se podía competir.

La mayoría de nosotros ya no tenemos esa capacidad de espera. No aguantamos los tiempos de elaboración y avanzamos los vídeos, directos al momento de la decisión final, lo único que nos interesa. Ahora que todos los deportes necesitan una emoción histérica cada dos minutos, que los planos de las películas tienen que ser cada vez más breves para no aburrir al espectador, ahora que la narración de la vida es un videoclip, aspiro a que algunos de mis días se parezcan a esas retransmisiones de los últimos 140 kilómetros de etapas insulsas del Tour de Francia: calma, paisajes, pedaleo suave. Me gusta que el ciclismo sea un deporte en el que no pasa nada durante horas. Y me encanta que televisen esa nada, en la que siempre hay algo, para quien sepa verlo.

Me dicen que la Unión Ciclista Internacional prohibió hace unos años el sur place: esa estrategia de quedarse quieto sobre la bici en el velódromo. No sé si lo prohibieron para no aburrir a los espectadores. Desde mi infancia guardo la leyenda de dos ciclistas que estuvieron parados  tres o cuatro horas, ya confirmará alguien cuál era el récord de estar quietoparaus.

En las pruebas de velocidad ninguno quiere tomar la cabeza, porque al lanzarse el sprint el primero tiene que luchar contra la resistencia del aire y el segundo se aprovecha del rebufo y le puede adelantar con más facilidad. Es una ventaja muy decisiva. Por eso, en estas pruebas de apenas tres vueltas al velódromo, la primera parte consiste en un juego muy lento para ganarle la posición al rival o intentar sorprenderle tomando altura en el peralte y lanzarse cuesta abajo con mucha velocidad. De ahí esos marcajes feroces, que a veces culminaban así, con los dos ciclistas completamente quietos sobre la pista, en un pulso de estrategia y hasta orgullo para no moverse hasta que se mueva el otro.

Yo soy un acelerado, un impaciente, hago mil cosas a la vez. Quiero ser más lento. No me sale natural: es un empeño. Me obligo a caminar o pedalear durante horas, me obligo a desconectarlo todo y sentarme en silencio a leer largo, y si viajo por algún compromiso a otra ciudad procuro llegar una o dos horas antes para que me sobren horas vacías.

Procuro apagar el teléfono cuando estoy paseando o cenando o conversando con alguien. Y no protesto cuando en mitad de una conversación la otra persona empieza a distraerse con su pantalla, pero me digo que yo no quiero andar así. Por respeto y porque creo que perdería capacidad de paciencia, de observación, de reflexión. Me digo que quiero aprender a concentrarme mejor sur place.

Ayer le leí a Karmelo C. Iribarren que la gente que nunca se aburre le resulta muy aburrida.

Os dejo otro vídeo de este deporte que parece una combinación de ajedrez y lanzamiento de martillo.

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7 Comentarios Dejar comentario

  1. OlafPolak #

    ¿¿¿¿Y no dices nada de Oliden y el jamón de Martutene????

    • Ander Izagirre #

      Oliden y el jamón de Martutene: en la carrera de juveniles de Martutene, al último clasificado le daban como premio un jamón. Llegaban últimos nuestro compañero de equipo Oliden y un ciclista del Kaiku. Los dos dejaron de pedalear y se frenaron en la última recta, empezaron a hacer carrera de lentos, casi un ‘sur place’, entre las ovaciones del público. Cuando ya se acercaban a la línea de meta, Oliden hizo una maniobra inteligente y legal: empujó del culo a su contrario y le hizo pasar primero por meta. Al final decidieron repartirse el jamón a medias. Y la carrera terminó con la gente buscando a un carnicero.

  2. alvaro #

    Jajajaja, que buena historia la del jamón.

  3. esnabide #

    Recuerdo con mucha satisfación aquel «surplace». El bueno de Oliden consiguió que todos los espectadores les rodearamos y esperaramos boquiabiertos el final y al ganador del jamón.
    ¡Estuvo genial!!

    • Ander Izagirre #

      Lo que no me queda claro es cómo terminó el reparto del jamón.

  4. June #

    He aguantado hasta el minuto 1’37» antes de adelantar al final del vídeo.

    Ya sabes que me mola mucho disfrutar leyéndote sobre ciclismo, aunque nunca logre despertar mi interés hacia el ciclismo, pero da la medida de lo buen narrador que eres. Aspiro a que yo logre lo mismo hablándote de reguetón o de transfeminismo.

    Respecto a lo de ser más lento y aburrirse más, sabes que yo soy una mezcla rara. Adicta a internet, acostumbrada a estímulos rápidos, pero por otro lado con la pachorra y la tendencia burguiana a quedarme cinco minutos sur place para ponerme un calcetín. Pero bueno, sí que me vendría bien eso de centrarme, de apagar el móvil, de no caer en la tentación de acercarme al ordenador cuando estoy hablando por teléfono, etc. Tomo nota.

    Besos, Ander.

    • Ander Izagirre #

      Muy impresionante que hayas llegado al 1’37». Para mi gusto, es más bonito el segundo vídeo, exige menos paciencia y además son mujeres, un plus. Y me has dado una idea: fusionemos ciclismo y reguetón. He buscado en Google y son dos términos que nunca nunca nunca aparecen unidos. Ahí tenemos un nicho. Un nicho de los de verdad, de los de palmar, quiero decir.

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Kazetari alderraia naiz
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