Mi cuerpo es mi barco

Tecleo estas líneas con la punta de la nariz, porque tengo agarrotados los músculos desde el hombro hasta el dedo corazón.

(Foto: niños de Nunavik, hacia 1930. Colección de Edward S. Curtis, de dominio público)

Ayer sábado recibí mi bautizo de agua remando en un kayak, uno de esos magníficos inventos que los inuits dieron a la humanidad, como el anorak, el iglú o la poliandria. El kayak, cuyo diseño impecable cumple ya cuatro mil años, permite que los navegantes se transformen en su propia embarcación: “Mi cuerpo es mi barco”, dicen los kayakistas románticos, “y mi alma, el capitán”.

Mi alma andaba ayer un poco descentrada. Zarpamos en la desembocadura del río Oria y pasé la primera hora, aguas arriba, girando en el kayak como una peonza. Navegué trazando espirales y más espirales y más espirales, pero manteniendo siempre un rumbo general de diagonales que me llevaban desde las rocas de una orilla hasta las rocas de la contraria, entre pesqueros y zodiacs que me iban esquivando. En tierra firme, los niños de Orio ondeaban sus brazos para saludarme, los padres me grababan en vídeo y unos policías hojearon el reglamento para saber si a los remeros se les puede aplicar un control de alcoholemia.

Para mi bautizo acuático, Josu puso los kayaks y Nagore su bendita paciencia. Que la diosa marina Nuliayuk les regale una ballena varada en sus playas. Sin embargo, después de releer esta mañana algunos pasajes de las Memorias del Ártico, de James Houston, descubro que Josu y Nagore cometieron algunas imprudencias conmigo. Creo que no fueron intencionadas.

Para empezar, me ha inquietado mucho leer que si un esquimal salía a cazar y no regresaba jamás, seguramente era porque se había ido en un kayak prestado. Josu no me dijo nada de esto.

Por otra parte, Nagore olvidó lanzar un pedazo de hígado de foca a las aguas, la ofrenda tradicional para que la diosa Nuliayuk nos concediera una buena navegación. Sin embargo, a mí se me cayó al río una cuña de queso Idiazábal del bocadillo, con lo cual me imagino que la benévola Nuliayuk se dio por medianamente satisfecha y aceptó calmar las aguas para nosotros.

Total: Nagore y yo salimos de la playa de Oribarzar, que rebauticé en memoria de James Houston como Akiaktolaolavik (“el último lugar donde comimos algo bueno”). Aprovechamos la marea para remontar el Oria, en cuyas aguas saltaban los peces y a mí me hacían recordar, con bastante aprensión, que por aquí cazaron la última ballena de la costa vasca. Fue en 1901, pero nunca se sabe. Nagore, que esquivaba mis constantes embestidas contra su kayak sin perder la sonrisa, me guió hasta la Marisma de los Barcos Podridos (Usteldudituk, en euskoinuit). Mis chapoteos con el remo llenaron de agua la bañera de mi kayak en el fiordo de Hankabustik. Se me agarrotaron los bíceps en el meandro de Besonekatuk. Y al cabo de dos horas y media regresamos, sanos, salvos, felices y hambrientos, a la orilla de Aillatugaituk.

El estilo es inteligencia física: la capacidad de ejecutar el movimiento preciso ahorrando energía, sin ningún gesto superfluo, la belleza de la pura eficacia. El martín pescador que volaba a ras de agua en busca de su presa, zas, zas, zas. Luego había que verme a mí apretando los dientes y batiendo el agua con los remos como si intentara disolver en el río una tonelada de grumos de colacao, mientras el kayak giraba sobre su eje y me daban calambres en el cuello. Si alguien siguió desde las alturas del Google Earth la estela arabesca que dibujó mi kayak, pensaría que estaba tatuando en las aguas del Oria el perfil de los tortuosos fiordos de Groenlandia. Pues sí: hay torpezas que acaban constituyendo homenajes.

Por eso, para desagraviar a la diosa Nuliayuk y pedirle disculpas por la tosquedad con que herí su piel, recito para vosotros su hermosa y triste historia. Nuliayuk era una niña inuit que navegaba con su padre y otros cazadores –cuenta Houston-, y…

 “…de regreso a la bahía donde cazaban cada verano, los sorprendió una tormenta y los marinos temieron que el sobrepeso del bote hiciera que se volcara. Decidieron que, si querían salvarse, era preciso aligerar la carga. Lanzaron toda la carne y, luego, a la hija. Cuando ésta trató de regresar al barco, el padre le cortó los dedos, que dieron lugar a las focas. Intentó volver al bote, y le cortaron las manos, que se convirtieron en morsas. Hizo un último intento para salvarse y le cortaron los brazos, que engendraron a las ballenas de todos los océanos. Al fin se hundió en las profundidades y se transformó en la diosa, mitad mujer, mitad foca, que extiende su dominio por el mar”.

Mi cuerpo es mi barco, mi alma es el capitán. Mis brazos son hoy mis anclas, pero no importa, sé que en ellos pesa el destino abisal de Nuliayuk, y ya se me pasará. Hoy celebramos el cumpleaños de mi padre con un banquete de marisco. Guardaré un percebe y por la tarde lo arrojaré a las aguas de la Zurriola.

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10 Comentarios Dejar comentario

  1. Rema, rema. Yo te hacía menos marinero pero veo que le pegas a todo

    • Ander Izagirre #

      Me pego con todo, más bien.

  2. Mónica #

    jajjajaja muy muy divertido!!!

  3. esnabide #

    Y tanto que ¡ Ja, ja, ja!! qué tensión, pero al final?? ¡que disfrute!!, al menos si la foto se corresponde con el final de la navegación, o ¿no??’

    • Ander Izagirre #

      Bueno, es el momento en el que las corrientes me arrastraban hacia Groenlandia y yo chillaba pidiendo ayuda 🙂

  4. Muy divertido, Ander.

  5. Muy buenoo!!!

7 Trackbacks

  • Ander Izagirre - 'Mi cuerpo es mi barco'. Así me estrené ayer remando en un kayak, y que la diosa Nuliayuk me perdone.…
  • Noé Ramalleira - 'Mi cuerpo es mi barco'. Así me estrené ayer remando en un kayak, y que la diosa Nuliayuk me perdone.…
  • Ander Izagirre - Los niños reían,los padres me grababan en vídeo,policías consultaban si a los remeros se les aplica control alcoholemia http://t.co/MYbpQTXF
  • Náutica Neptuno - ¡Buenos días! "Mi cuerpo es mi barco", un post en el blog de Ander Izaguirre sobre la navegación en kayak.…
  • Juan Antonio Baena - Los niños reían,los padres me grababan en vídeo,policías consultaban si a los remeros se les aplica control alcoholemia http://t.co/MYbpQTXF
  • Lucía Mtez Odriozola - RT @anderiza: Mi cuerpo es mi barco http://t.co/9jNdLyMm
  • Ander Izagirre - Maialen Chourraut es "una unidad con su piragua": http://t.co/1icPZs09 Los guipuzcoanos somos los inuits dl Cantábrico: http://t.co/MYbpQTXF

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