Me importa y no me importa

Un día, por fin, te das cuenta de que pasas la vida viajando siempre entre los mismos dos puntos, que en cuanto empiezas a ver el cartel de uno ya giras para regresar al otro, y entonces te quedas mucho más tranquilo, igual hasta te pones a silbar.

 

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9 Comentarios Dejar comentario

  1. Fernando #

    Qué fabuloso sería que la vida/vespa nos llevara hacia el segundo pueblo, hacia ese Villafeliz a secas, sin que ello suponga estar en “Babia”.

    • Ander Izagirre #

      Babia era el valle en el que los reyes leoneses descansaban y se alejaban de las preocupaciones, yo creo que debería ser una cosa deseable estar en Babia, y no un reproche para alguien sino un elogio, je.

  2. Laura #

    Me ha encantao, ¡Cuánta razón!
    Y apoyo totalmente lo de estar en Babia todos los días al menos un ratito. Qué se institucionalize como lugar de paso obligatorio.

    • Ander Izagirre #

      Yo me he construido una chabola allí, Laura, y procuro ir al menos un ratito todos los días, y una temporada de vez en cuando. A veces me lío y no llego, pero lo intento más adelante.

  3. Josema #

    Genial, como siempre: habrá que intentar hacer cada día un pequeño (o mediano) viaje… Hasta hoy han ido saliendo y la verdad es que éso engancha.

  4. esnabide #

    Copio estas líneas de un libro que acabo de leer “El vendedor de sueños” de Augusto Cury y al que seguro le hubiera gustado mucho “encontrar Babia” en alguno de ellos.

    “Soy sólo un caminante
    que ha perdido el miedo a perderse
    estoy seguro de que soy imperfecto
    pueden llamarme loco
    pueden burlarse de mis ideas
    !no importa! lo que importa es que soy un caminante
    que vende sueños a los transeúntes
    No tengo brújula ni agenda
    no tengo nada pero “lo tengo todo” (” lo añado yo)
    Soy sólo un caminante
    en busca de mí mismo.

    • Ander Izagirre #

      “Caminar, en el mundo contemporáneo, podría ser una forma de nostalgia o de resistencia (…). La marcha es el triunfo del cuerpo, con tonalidades diferentes según el grado de libertad del senderista. Es propicia al desarrollo de una filosofía elemental de la existencia, basada en una serie de pequeñas cosas; conduce durante un instante a que el viajero se interrogue acerca de sí mismo, acerca de su relación con la naturaleza y con los otros, a que medite, también, sobre un buen número de cuestiones inesperadas (…). El vagabundeo, tan poco tolerado en nuestras sociedades como el silencio, se opone así a las poderosas exigencias del rendimiento, de la urgencia y de la disponibilidad absoluta para los demás”.

      David Le Breton, ‘Elogio del caminar’

  5. emi #

    jejejeje Una de mis mejores amigas es de San Feliz de Torio… y se apellida Feliz… y es francamento una persona feliz… Los pueblines leoneses tienen nombres peculiares…y los humanoides nos pasamos la vida viajando entre dos estados de ànimo…

  6. Quizá si nos quedáramos a medio camino…

4 Trackbacks

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  • Ander Izagirre - Igual hasta te pones a silbar. http://t.co/CbeCS3hH
  • David Gracia Josa - Igual hasta te pones a silbar. http://t.co/CbeCS3hH
  • gentedigital - Me importa y no me importa, entrada de @anderiza http://t.co/BNlLoYnf

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Nací en Donostia-San Sebastián en 1976.
Soy periodista satélite.
Kazetari alderraia naiz
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