Cada vez nos eufemismamos más
Cuando era pequeño, recuerdo que en las señales se utilizaba la palabra “inválido”. Luego se cambió a “minusválido”, pero seguía sonando despectivo, así que se empezó a usar “discapacitado”. En un afán de escrupuloso respeto (lingüístico, al menos), ahora la palabra se ha convertido en un sintagma, como se puede ver en la fotografía.

Este blog es obra de Allendegui, un periodista navarro que emigró hace más de una década para hacer las Américas, y todavía no las ha terminado. Sus anacrónicas hablan por sí mismas, después de intensas sesiones de logopedia. También han ganado premios, como el 



