Lunático
Soy un lunático.
Si uno mira la acepción de esa palabra en el Diccionario de la Real Academia Española se encuentra con la siguiente definición:
lunático, ca.
1. adj. Que padece locura, no continua, sino por intervalos. U. t. c. s.
Es importante destacar lo de “no continua, sino por intervalos”. Para que nadie se asuste. Son períodos cortos. Ráfagas. Se me pasan enseguida. Por otro lado, no estoy de acuerdo con lo de “que padece locura”. Como lunático, disfruto de esa condición, y presumo de ella en tertulias, fiestas y cocteles. “Soy lunático, pero sólo de 5 a 7.30 de la tarde”, digo con una copa de champán en una mano y un canapé entre el dedo pulgar y el índice de la otra.
Pero hay una acepción de “lunático” que no recoge la academia y que debería considerarse, y es la del lunático como “aficionado a la luna en sus diferentes fases y aspectos”, una afición que disfruto, no padezco. Toda esta disertación me sirve para introducir una nueva sección de las Anacrónicas de Allendegui. Se llama Lunatismos, y en ella publicaré fotos de la Luna. Qué bien me cae la Luna!

Este blog es obra de Allendegui, un periodista navarro que emigró hace más de una década para hacer las Américas, y todavía no las ha terminado. Sus anacrónicas hablan por sí mismas, después de intensas sesiones de logopedia. También han ganado premios, como el 



