Estamos en el horno

Después de un largo parón, vuelvo a escribir en este blog, que ya tenía medio blogvidado. Boris acaba de llegar de Argentina y me trajo de regalo una expresión que está calando entre la gente de por allí: “Estamos en el horrrrrrrrrnoo”.
Todavía no sé bien qué significa, pero tiene fuerza, sugiere, me rasca el paladar y provoca una fricción que termina dejándome sin saliva. Ya la estoy empezando a aplicar indiscriminadamente, en situaciones apropiadas y no tan apropiadas. Yo siempre he abogado por la “frase orquesta”, que lo mismo vale para un roto que para un descosido. Tanto si las cosas van bien, como mal, como regular, uno dice “estamos en el horno” y se queda muy tranquilo. Tiene algún poder curativo, terapéutico. Libera tensiones. Es el nuevo “punching bag” del lenguaje. Boris la escupe una y otra vez y se le ve contento. En fin, seguiría escribiendo, pero se me está quemando el pollo, que tengo en el horno.
Este blog es obra de Allendegui, un periodista navarro que emigró hace más de una década para hacer las Américas, y todavía no las ha terminado. Sus anacrónicas hablan por sí mismas, después de intensas sesiones de logopedia. También han ganado premios, como el 



