Será en la otra vida

Hay dos polacos que han marcado mi vida. El primero fue Karol Wojtyla, el Papa Juan Pablo II. Siempre soñé con conocerle en persona, y Dios me concedió el deseo en octubre del 2002. Quizás por eso, estaba convencido de que algún día también me encontraría cara a cara con el otro polaco de mi vida: Ryszard Kapuściński. Quería que él mismo me enseñara a escribir reportajes. No me hice periodista por Kapuściński, pero después de leer “El imperio”, me alegré de serlo para poder emularle algún día. Ahora sé que nunca lo conoceré en este mundo, pero me quedan sus libros para seguir aprendiendo que los cínicos no sirven para este oficio.
Este blog es obra de Allendegui, un periodista navarro que emigró hace más de una década para hacer las Américas, y todavía no las ha terminado. Sus anacrónicas hablan por sí mismas, después de intensas sesiones de logopedia. También han ganado premios, como el 



