Superman

Recuerdo a Jesús con cariño. Aunque una vez me cortó la oreja, fueron él y su novia los que me llevaron al cine por primera vez. La película, “Supermán”. Desde entonces, he pisado muchas salas de cine, he visto otros “Supermanes”, pero no he vuelto a sentir la magia de aquella primera vez. Todavía guardo en alguna parte de mi cerebro el olor a palomitas de la sala de los Olite, y las fotografías colgadas de la cartelera, con aquellos tonos azules, rojos y amarillos brillantes.
Jesús me cortaba el pelo. Un buen día se esfumó. Años después me lo topé en la calle. Su aspecto, estrafalario diría yo, disonaba de mis recuerdos, ya muy desdibujados. Hablamos poco. Me contó que se había marchado al oriente como peluquero de un jeque en algún reino árabe del Golfo. Una historia de las mil y una noches. Fue la última vez que lo vi. Hoy, no sé por qué, mis recuerdos quisieron volar con una capa roja.
Este blog es obra de Allendegui, un periodista navarro que emigró hace más de una década para hacer las Américas, y todavía no las ha terminado. Sus anacrónicas hablan por sí mismas, después de intensas sesiones de logopedia. También han ganado premios, como el 



