Vinoxyl

Tenía que comprar vino blanco para cocinar unos mejillones. La receta pedía un vino seco. Llegué al supermercado y me encontré una pared llena de vinos de todos los colores. Dentro de los blancos había Chardonnay, Pinot grigio, Riesling, Sauvignon-Blanc…
- ¿Cuál de estos será seco?, me quedé pensando.
A mi lado había un hombre mayor, de pie, mirando fijamente una de las estanterías. Por alguna razón, lo imaginé como un “sommelier” profesional y me lancé a preguntarle.
- Oiga, ¿usted entiende de vinos?
Se encogió de hombros y me miró con cara de: “Depende”.
- ¿Qué quieres saber?.
Lo interpreté como signo de modestia, como la punta de un iceberg de sabiduría enológica, así que seguí inquiriendo.
- Verá, es que quería saber si el Chardonnay se considera seco o no.
Solté la pregunta casi protegiéndome la cabeza, pensando que se ofendería ante mi tamaña ignorancia. Su respuesta me descabalgó.
- “Ufff, ni idea, yo bebo vino porque tengo problemas coronarios y diluye mi sangre”.
Decidí llevarme la botella de Chardonnay, y me fui, todavía con la duda de si sería un vino seco o no, y preguntándome hasta qué punto diluiría mi sangre.
Este blog es obra de Allendegui, un periodista navarro que emigró hace más de una década para hacer las Américas, y todavía no las ha terminado. Sus anacrónicas hablan por sí mismas, después de intensas sesiones de logopedia. También han ganado premios, como el 



