La araña
Hoy por fin coincidí con Melvin en el semáforo. Ya iban dos o tres días que me cruzaba con él pero el semáforo, siempre en verde, me impedía detenerme.
- Hacía mucho que no te veía…
- Sí, igualmente, ¿cómo te va Melvin?
Melvin sonriente.
- Bien, estuve en el hospital.
- ¿Qué te pasó?, le pregunté.
- Me picó una araña, pequeña, marrón, pero venenosa… y se me hinchó la pierna. Mucho. Estaba hinchadísima.
Me lo decía mientras se abrazaba el muslo con los dedos de su mano derecha.
- Sabes que vivo debajo del puente -me dijo. Los médicos no sabían si había sido una rata o una araña. Podía ser cualquier cosa. Afortunadamente fue una araña. Pero era venenosa. Me sacaron el veneno y ya estoy bien.
Nos despedimos porque el semáforo se puso otra vez en verde. Pero no me pude quitar de la cabeza la imagen de Melvin, tapado con hojas de periódico, retorciéndose de dolor en ese puente húmedo y oscuro.
Este blog es obra de Allendegui, un periodista navarro que emigró hace más de una década para hacer las Américas, y todavía no las ha terminado. Sus anacrónicas hablan por sí mismas, después de intensas sesiones de logopedia. También han ganado premios, como el 



