La patria

Hoy fui a comprar un bocadillo cubano, y, por el mismo precio, me dieron una de las mayores lecciones de cariño a la patria que jamás he recibido. Me gusta ir al Kool Corner porque me he hecho amigo del viejecito que vende los sándwiches. Siempre terminamos hablando un ratito, cuando lo permite su gigantesca clientela. Esos bocadillos son espectaculares. Tienen sabor, algo que es difícil de encontrar en Estados Unidos. Por eso, siempre se forman largas filas y a veces toca esperar. Pero hoy estaba yo solo.
Mientras preparaban mi sándwich, me puse a hablar con el dueño, como tantas otras veces. El salió de Cuba de una forma increíble, pero eso es otra historia… algún día os la contaré. Tercera generación de familia de españoles canarios que desembarcaron en la isla caribeña hace ya más de un siglo. Hoy le dio por hablar de la herencia española, de su orgullo por sus antepasados, de cómo los canarios hicieron producir la tierra cubana a golpe de arado y azada, de cómo los gallegos lograron copar el comercio y tenían un club social más elegante que el palacio de gobierno, de cómo los catalanes triunfaron en la industria del hierro, y cómo los vascos y los navarros… mientras iba haciendo ese recorrido su gesto se iba contrayendo más y más, y su emoción se hacía incontenible. Me empezó a contar del Hospital de las Hijas de Galicia, de lo bueno que era en su tiempo… No sé cuántos recuerdos se amontonaron en su cabeza. Debieron de ser muy intensos porque las lágrimas le surcaban las mejillas, la voz se le quebró y ya no pudo seguir hablándome.
Este blog es obra de Allendegui, un periodista navarro que emigró hace más de una década para hacer las Américas, y todavía no las ha terminado. Sus anacrónicas hablan por sí mismas, después de intensas sesiones de logopedia. También han ganado premios, como el 



