El cambio de discurso del Real Madrid y de José Mourinho
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0-3 y adiós al mito de El Molinón como estadio maldito. Con este resultado, el Real Madrid lleva diecisiete temporadas sin caer en el campo del Sporting, un dato que viene a dejar en mal lugar a aquellos que en la previa del partido se hartaron de hablar de un estadio en el que los blancos se suelen dejar muchos puntos. Buena parte de culpa de esto la tiene un Ángel Di María que llega al partido con el Barça en estado de gracia. El máximo asistente de la Liga volvió a dejar patente el sábado que a su despliegue físico ha añadido una dosis de pausa tan necesaria como obligada para entender la asistencia en el gol de Cristiano Ronaldo y su tanto que sirvió para abrir la lata.
Esa lectura en el cambio de juego del extremo argentino se puede extrapolar a todo el Real Madrid. Los blancos ya no sufren ante rivales atrincherados. El equipo ya no vive sólo de la pegada y con la notable contribución de Di María y Marcelo encuentra una solución por fuera a los problemas que plantean por dentro los equipos que acumulan muchos defensas. Con ellos y la capacidad de asociación de un Benzema cuya suplencia en El Molinón coloca como claro titular en el Clásico, sirven para derrocar cualquier muro a pesar de que falte el arquitecto por excelencia de este equipo: Xabi Alonso.
En conclusión, el Madrid ha cambiado el discurso. Ya no maneja sólo el discurso del contragolpe y eso se nota ante rivales que salen a esperar. Mientras se analiza la aportación en este apartado de jugadores puramente ofensivos, no conviene dejar en un segundo plano lo que aporta la pareja Pepe-Sergio Ramos, cuya velocidad y contundencia hace que el equipo juegue tranquilo aunque haya muchos metros a la espalda de los centrales.
Toda esta metamorfosis ha coincidido con otra no menos importante. La directiva madridista, que suele hacer mucho caso a la opinión de los socios, hizo llegar al portugués la preocupación existente en parte de la afición por sus declaraciones altisonantes. El cambio no se ha hecho esperar. Mourinho ya no apaga fuegos con gasolina y llama poderosamente la atención la consigna lanzada a los jugadores: sólo se habla del partido del Ajax, nada de mencionar el Clásico del sábado. Éste, sin duda, parece el camino más recomendable para que la histeria deje de convivir con el madridismo; la senda casi ineludible para que lleguen los títulos.
Publicado el 5 de diciembre de 2011 a las 10:45.