Contaminación genética de la perdiz
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La tarde-noche del pasado domingo encontré en la edición digital de El Mundo un interesante artículo escrito por Miguel G. Corral titulado ‘Medio Ambiente quiere preservar la pureza de la perdiz roja española'. Lo reproduzco en su integridad y añado alguna reflexión que me surge al respecto.
"Los campos españoles se repueblan cada año con miles de perdices criadas en granjas cuya finalidad es servir de trofeo para los aficionados a la caza. Pero estas aves, soltadas por los propios dueños de los cotos y fincas cinegéticas para aumentar la densidad de esta especie cuando los cazadores acuden, no siempre son lo que parecen.
Muchas veces se trata de perdices propias de otros países -alóctonas- cuyo material genético difiere del de la perdiz roja autóctona en España ('Alectoris rufa'). Sin embargo, esto no impide que puedan aparearse con los individuos autóctonos -propios de la Península Ibérica- y en ocasiones se han detectado individuos híbridos de otras especies de perdices, según el Ministerio de Medio Ambiente y Medio Rural y Marino.
Este tipo de hibridaciones, que lejos están de ser naturales, pueden causar importantes alteraciones en las características de la perdiz roja ibérica. Para tratar de evitarlo el Ministerio ha creado el Grupo de Trabajo sobre la Perdiz Roja. Su objetivo es analizar la situación de la especie en la geografía española y diseñar un protocolo para detectar las introgresiones genéticas de otras especies en individuos de perdiz roja.
El objetivo inmediato es evitar una contaminación genética que podría acabar con la singularidad de la especie española. Según la cartera de Medio Ambiente, resulta de gran importancia evitar que las perdices que son liberadas al medio natural con fines de aprovechamiento cinegético intensivo presenten hibridación con especies alóctonas, como, por ejemplo, la perdiz chukar ('Alectoris chukar').
Distintos grupos de investigación ya han desarrollado en los últimos años métodos para detectar e identificar la presencia de material genético correspondiente a varias especies de perdices. De esta manera, es posible llevar a cabo el muestreo de los individuos de las granjas de cría de perdices, previos a la suelta en el campo, y así descartar la liberación de ejemplares híbridos.
El protocolo pretende consensuar una aplicación común de los métodos de detección de introgresiones genéticas en perdiz roja a todo el territorio español, que hayan sido validados científicamente y que cumplan requisitos mínimos de detectabilidad y eficacia.
La perdiz roja es una de las aves españolas más emblemáticas. Además de ser uno de los trofeos más apreciados por los aficionados a la caza menor, lo que sustenta una economía importante en determinadas áreas rurales es una de las especies-presa clave para el mantenimiento del equilibrio de los ecosistemas mediterráneos. Además, es una indicadora fiable del estado de conservación de nuestros campos, debido a que es muy sensible a las alteraciones del medio natural y a la aplicación de prácticas intensivas en los aprovechamientos agrícolas."
Muchos de nosotros hemos cazado alguna vez perdices de suelta, bien en ojeos comerciales, bien en ‘tiradas' de fiestas de nuestros pueblos o bien porque nuestros cotos se han repoblado (o al menos se ha intentado). Todos conocemos qué criaderos de perdices de nuestro entorno las tiene mejores o peores, que vuelan más o que peonan en exceso. Y, por supuesto, todos sabemos que unas son más baratas o caras que otras.
Todos los procesos productivos animales están sanitariamente regulados y controlados. Granjas de cerdos, de vacas, de conejos, gallineros, de codornices, de perdices, etc., han de cumplir normas sanitarias para asegurar que el producto final que llega a nuestras cocinas está en perfecto estado y no hay ningún riesgo para la salud humana. Esto está muy bien. Pero con ello me surgen varias dudas en cuanto a las granjas de producción animal para reintroducción de especies en lugares en los que ha desaparecido, caso de la perdiz, la codorniz, el faisán, el corzo, el ciervo, el gamo, etc.
¿Las especies cinegéticas no cuentan con una regulación en cuanto a su procedencia y crianza? Si esta legislación existe ¿por qué no se cumple? ¿Quién debe velar por el cumplimiento de la normativa?
No puedo entender que si la perdiz roja es una de las joyas cinegéticas españolas y que, en gran parte, gracias a ella el turismo cinegético deja cientos de millones de euros, no se haya planteado hasta ahora la necesidad de mantener la pureza genética. ¿Acaso no hemos aprendido de los innumerables desastes medioambientales y ecológicos sufridos en nuestros campos y montes por introducir especies alóctonas?
¿De qué sirve que el Ministerio de Medio Ambiente se preocupe por analizar la pureza genética de los animales en libertad? "A mi juicio lo más fácil sería empezar el seguimiento de la especie autóctona por las granjas de cría de perdices. Ahí es donde el Ministerio debe de vigilar que no haya mezcla genética. Si las perdices de estos criaderos son las autóctonas puras no habrá problema en soltarlas al monte", decía ‘eli76' en los comentarios a la noticia.
Otro de los comentarios hechos por ‘rutoniano' apunta otra de las claves del problema de la introducción de perdices alóctonas en nuestros campos: "A mi juicio es una vergüenza lo que se está haciendo con esta especie. Cualquier cazador o aficionado al campo habrá visto decenas de perdices de granja "pasmadas" o en las cunetas mirando despistadas. Muchas veces hay que hacer piruetas para no atropellarlas. No entiendo como algunos cazadores disfrutan matando estas gallinas-perdices, como si tiraran al plato. La perdiz roja es una joya de la fauna ibérica y me temo que esta brava ave tiene sus días contados con tantas gallinas ‘rufas' por nuestros campos".
‘Rutoniano' tiene toda la razón del mundo. Si todos los cazadores nos preocupáramos por soltar en nuestros cotos ejemplares de calidad y procedencia contrastada, nada de esto sucedería. No puede ser que nos duela pagar medio euro más por un ejemplar de perdiz autóctona y no nos importe pagar más de un euro por un café en un bar entorno al que contar nuestros lances de caza.
Debemos ser consecuentes. Si estamos peleando porque a los cazadores se nos considere ‘gestores medioambientales', tendremos que actuar en consecuencia. Y eso pasa por soltar en nuestros cotos ejemplares genéticamente autóctonos, sean perdices, ciervos o corzos.
Publicado el 7 de noviembre de 2011 a las 11:15.